Saludo a los magistrados de la paz

Libertad, La Justicia, La Paz, Aves

Lo perfecto es enemigo de lo mejor. El Comité de Escogencia de los magistrados que integrarán el Tribunal de Paz y las salas de la Jurisdicción Especial de Paz (JEP) hizo en líneas generales una buena elección y así bien hay algunos nombres que deben mirarso con cuidado (los exjueces de la justicia penal militar y algún exmagistrado de la Corte Constitucional que ahora defiende multinacionales del carbón), quedó integrado un cuerpo con diferentes visiones y trayectorias. Cabe destacar la alta representación de las mujeres, de las regiones y, especialmente el nombramiento de cuatro juristas indígenas. Igualmente, es de saludar la presencia de varios defensores y defensoras de los derechos humanos,  de  víctimas o de presos políticos, entre ellas Nadiezda Henríquez, hija de un desaparecido, Reinere Jaramillo, Sandra Gamboa y Pedro Mahecha. Ello no significa para nada sesgo, sino por el contrario, compromiso con los objetivos y naturaleza de esta forma especial de justicia.

En todo caso, se marca un contrasta con la manera amañada y muchas veces corrupta como se han elegido los miembros de las altas cortes, hoy hundidas en el pantano del desprestigio a causa precisamente de esas situaciones y de hechos realmente vergonzosos que han dado lugar a que algunos magistrados estén hoy entre rejas y muchos en capilla, “con la toga al cuello”.

Expreso pues mi esperanza en que la JEP, en cabeza de los designados, tenga un desempeño acorde con los acuerdos de paz y con que se imparta una justicia restaurativa que contribuya a la reconciliación de los colombianos.

A juzgar por las declaraciones publicadas en la prensa nacional,  los magistrados de origen indígena Juan José Cantillo Pushaina (wayuu), Belkis Florentina Izquierdo (arhuaca), Ana Manuela Ochoa(kankuama) y José Miller Hormiga (totoró), no solamente estarán a la altura de las expectativas que se tienen sobre este alto tribunal, sino que aportarán las visiones de la vida y de la justicia que tienen los pueblos originarios, Castillo Pushaina enfatizó la necesidad del diálogo intercultural. Belkis recalca que los sistemas de justicia indígena, como claro ejemplo de un derecho restaurativo son un gran aporte para la construcción del modelo de justicia transicional, en cuanto tienen un enfoque integral y holístico que permite representar la diversidad y distintas formas de comprender la justicia, la verdad y la vida.

 

Por su parte, Ana Manuela tiene muy claro que la implementación de la JEP  esté articulada con la Justicia Especial Indígena, que es reconocida por el derecho colombiano. Finalmente, Hormiga sostiene que su conocimiento del derecho propio, el origen de los usos, costumbres y procedimientos de las comunidades le permitirá actuar como maigstrado en el cumplimiento de los estándares internacionales y en coordinación con las dos jurisdicciones, buscando que haya garantías tanto para las víctimas como para los procesados con un nefoque diferencial étnico.

 

A ellos, así como a los demás escogidos, nuestra felicitación y los mejores deseos en la importante labor para la que fueron designados.

 

 

 

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