Rocambol a Palacio en Riad, Harare e intermedias

Resultado de imagen para imagen de gobierno de el líbano

Resultado de imagen para foto de emerson mngawa, vicepresidente de Zimbabwe

 

Hace mucho tiempo la política internacional, dominada por el temor de un estallido nuclear, que se ha exacerbado con las tensiones entre Norcorea y Estados Unidos desde la llegada al poder de Donald Trump, no ofrecía episodio alguno que mostrase la cara risueña del acontecer mundial.

Es verdad que tanto el pelucón gringo como el gordito norcoreano producen cierta risa tanto con su aspecto físico como con sus bravuconadas, pero el riesgo de hecatombe atómica es tan terrible que cualquier intento humorístico se paraliza ante esa eventualidad. En cambio, de tarde en tarde en la escena mundial aparecen personajes y situaciones tan risibles  que hacen quedar cortas las comedias más hilarantes y producen una reducción de la tensión a que nos mantiene sometidos el discurrir planetario.

En este noviembre que termina, lo sucedido en Arabia Saudita, con claras repercusiones en Líbano y otros países árabes, más el extraño cuartelazo en Zimbabwe, entran en la categoría, ya no solamente de lo cómico sino también de lo rocambolesco, entendido como algo fantástico, exagerado o extraordinario que linda con el ridículo o con lo increíble, palabra que viene de un personaje muy popular en la literatura del siglo XIX.

Y es que la renuncia de Saad Hariri al cargo de primer ministro de Líbano, producida el día 4 en la capital de Arabia Saudita, sin duda parece un chiste de mal gusto. Con mayor razón si se tiene en cuenta que se produjo por presión del gobierno del príncipe Muhamad Ben Salman, verdadero hombre fuerte en su país, que le apretó las clavijas a su medio connacional hasta hacerlo renunciar. Hariri tiene tanto nacionalidad libanesa como saudí y es tal vez el hombre más endeudado  del mundo (adeuda varios millardos de dólares, especialmente a sus amigos sauditas. ¡Cuántos quisieran tener siquiera una mínima parte de lo que él debe!).  En esas condiciones presentó su telerrenuncia diciendo que temía por su vida y denunciando los vínculos entre Hezbolá, grupo político-militar del eje de la resistencia que forma parte del gobierno de su país, y el gobierno de Irán.

Empezó a rumorearse que el primer ministro dimitente estaba en prisión domiciliaria en un lujoso hotel en Riad, capital de Arabia. Allí, entre tanto el poderoso príncipe heredero de la casa Saúd, con la cobertura de una supuesta campaña anticorrupción,  arrestaba a miles de miembros de la familia real (que además es realmente numerosa pues se compone de por lo menos siete mil personas) y acusaba a Irán y a Hezbolá de haber dotado al movimiento hutí de Yemén con el misil que este grupo dirigió contra el aeropuerto de Riad en represalia por los ataques de Arabia Saudí a su país. Eso sí, no  mandó sus prisioneros a cárceles comunes sino también a detención domiciliaria en sus palacios o en hoteles, pero negociando su libertad a cambio de que le entregaran al fisco un porcentaje considerable de sus fortunas, mejor dicho la parte del león, porque el pellizco a sus patrimonios ronda el 70%. Curiosa forma de subsanar el déficit fiscal que soporta el reino, ¿ qué necesidad hay de reformas tributarias si con sacudir el árbol genealógico de la familia real y desplumar a algunos de sus integrantes se obtienen recursos jugosísimos?

Como toda buena obra de intriga internacional debe tener un personaje francés, entró en acción el presidente galo, Macron, quien viajó a la península arábiga a tratar de rescatar a Hariri pero no se lo dejaron ver y apenas sí le permitieron tener una conversación telefónica con él, claramente controlada por sus acreedores que, como ya se dijo, ejercían el derecho de retención, pero no sobre sus bienes sino sobre él mismo. De todos modos, cuando se pensaba que la cosa iba para largo,  los gobernantes saudíes liberaron al dimitente al ver que en vez de ocasionar la salida de Hezbolá del gobierno, hicieron que este movimiento saliera fortalecido ya que este grupo y el presidente libanés Michel Aún, no aceptaron la renuncia, pidieron la presencia del primer ministro en su país y denunciaron su retención. Esto, unido a las complicadas negociaciones con sus rehenes y a las dificultades en la guerra que adelantan contra Yemen, obligó a Ben Salman a permitir la salida de Saad, quien aprovechó su libertad para ahí si hablar con Macron en París y agradecerle su gestión.

Parece que en la Ciudad Luz nuestro hombre se acordó de que en Beirut tenía algunas cosas pendientes pero antes se dio una vueltecita por El Cairo, para ver como estaba el ambiente en la Liga Árabe. Allí encontró que si bien esa organización había sacado declaraciones compatibles con las alegaciones de Arabia Saudita contra Irán y Hezbolá, la no asistencia de países claves como el propio Líbano, Siria y Argelia y el rechazo entre amplias capas de la población a la injerencia extranjera en su nación, lo hicieron acelerar su regreso a casa. En la capital del país del cedro, en el marco de evento de celebración de los 74 años de la independencia libanesa (y los ocho días de la suya), reversó su decisión pero aclarando que no revelaría lo que pasó durante el tiempo que estuvo disfrutando forzadamente de la hospitalidad saudí. “Lo que pasó allí lo guardo para mí”, dijo con solemnidad, agregando que le gustaría seguir siendo primer ministro. El presidente le dio el gustico de seguir en el cargo y todo volvió a la normalidad.

Aunque parecería que los dirigentes estatales y políticos le estuvieran haciendo el juego a un joven caprichoso, en realidad el jefe del estado y el liderazgo político de Hezbolá y de los demás integrantes de la coalición de gobierno mostraron gran madurez (de la que parece carecer el renunciante), pues manejaron el asunto con serenidad y firmeza, pensando siempre en los altos intereses de su pueblo, tratando de mantener un delicado equilibrio político y religioso logrado con gran esfuerzo y evitando caer en la provocación en clave de sainete que les querían montar desde otro estado.

La trama de la más truculenta telenovela se queda corta frente a este episodio de intriga en el que faltan muchas cosas  por aclarar, entre otras la suerte de los dos hijos de Hariri que continúan en Arabia, muy probablemente como parte del chantaje al que no parecen haber renunciado los gobernantes sauditas, no solo para garantizar que al menos de vez en cuando el que fue su huésped se aparezca por allá de nuevo, sino también para mantener al mundo en suspenso hasta el próximo capítulo.

Duro de derrocar tres

No menos movida y divertida fue la situación en Zimbabwe (país ubicado en el sur de África, antiguamente llamado Rodhesia del Sur, en su momento uno de los más oprobiosos regímenes coloniales racistas), donde tras varias décadas al mando del estado, salió por la puerta de atrás Robert Gabriel Mugabe, quien había jugado un papel protagónico en la lucha contra la minoría blanca que dominó el país hasta 1980.

Pues bien: el hombre llevaba 37 años en el poder y aunque no estaba cansado para nada pues a sus 93 de edad le sobraban energías para sostener el matrimonio con Grace, 40 años menor que él, y para gobernar el país, pensando en que los ciudadanos tal vez querían una renovación, se puso los 100 años como límite para mantenerse al mando. Cuando ya cumpliera su ciclo (¡y su siglo!), dejaría la presidencia en manos de su joven esposa, que seguiría un poco sardina para sus estándares (pues para entonces sería una mujer sex…agenaria), pero aún seguiría él allí a su lado, acompañándola y aconsejándola generosamente.

Pero ya sabemos de la impaciencia de la juventud  y Grace comenzó a presionar. “Rob, por qué esperar siete años si desde ya puedes nombrarme vicepresidenta para ir cogiendo experiencia y ser presidenta cuando tú llegues a tus adorables cien añitos. Además es justo que descanses un poco y es bueno que de una vez nos quitemos de encima a Mnangawa que no ve la hora de reemplazarte. No es casual que el pueblo lo apode El Cocodrilo porque no hacía sino llorar supuestamente por tu salud mientras los ojos le brillaban de alegría hace poco en el hospital central, a donde tuvimos que llevarte porque quedaste tieso todo el cuerpo por una sobredosis de viagra”.

Con ese argumento, que se unía a la cantinela que le echaba diaria y nochemente sobre el mismo punto al anciano, la cónyuge lo convenció y así el 6 de noviembre el hombre destituyó a su vice, para designar como tal a su compañera de gabinete nupcial. El Cocodrilo, consciente de lo peligroso que es pelearse con la esposa del jefe, buscó aguas más tranquilas en el exterior, con la confianza de que en pocos días le llegaría el momento de desquitarse.

Y ahi fue Troya en pleno corazón del África Austral. ¿Quién dijo miedo? Los rivales de Grace y todos aquellos que querían deshacerse del vejestorio no podían desperdiciar la mesa servida que les brindaba. Nueve días después el mando de las fuerzas armadas saca los tanques a la calle y somete a arresto domiciliario a la reliquia de la lucha anticolonial. Eso sí, con la aclaración muy importante de que no se trataba de un golpe de estado sino de una medida preventiva contra las ambiciones de un círculo perverso que rodeaba y manipulaba al mandatario.

Entre tanto, El cocodrilo desde algún lugar del continente, probablemente a orillas de uno de los grandes ríos de África, pidió la renuncia de Mugabe y dijo que estaba dispuesto a regresar al país para ayudar a resolver la situación. Pero como en el cuento de Monterroso “ el dinosaurio todavía estaba allí”. Robert Gabriel se negaba a renunciar y seguía comportándose como el número uno que fue en las últimas décadas.

Además de la nada despreciable “presión” del ejército, fue necesario que su propio partido, Zanu-Frente Patriótico le quitara el respaldo y lo destituyera del cargo de jefe de la organización argumentando que “se había rodeado de gente criminal”, pero añadiendo que merecía un descanso. Como una patada de ahogado que se volvió en contra suya, Robert Gabriel citó a un Consejo de Ministros buscando una declaración de respaldo y no acudió nadie, se quedó más solo que Pinochet el día del amigo.  Eso sería para cualquiera una revelación de que su poder era ya cosa del pasado. Sin embargo, en la plenitud de su “terca edad” el hombre no daba su brazo a torcer y dijo que si el problema era Grace, que él lo arreglaba echándola a ella. Así de fácil, pero el asunto ya no era un problema doméstico y cuando el legislativo decidió iniciarle un juicio político y la gente salió a las calles a pedir su renuncia, no aguantó más y presentó su dimisión “con efecto inmediato”. Al menos quedó claro que ya no habría más dilaciones en su traumático proceso de salida.

Así llegó el momento para Emerson Mnangawa. Demostrando su gran adaptación evolutiva, regresó triunfante a Harare el nuevo saurio, ya no  restituido en su puesto de segundón, sino al frente del gobierno, como flamante nuevo presidente.

No todo fue malo para el veterano sacado a sombrerazos. En medio de la opereta tuvo tiempo de negociar que no se le juzgará y que se le garantizará un retiro tranquilo, es decir, sin tener que estar escuchando los reclamos de la frustrada vicepresidenta.

Estoy seguro de que se buscará un lugar a prueba de cocodrilos.

 

Anuncios

Luz de esperanza con el Nobel de Paz

.gif

 

Es sorprendente que una noticia de la mayor importancia para la humanidad como es la concesión del Premio Nobel de Paz 2017 a la Campaña Internacional para la Abolición de las Armas Nucleares (ICAN) no recibiera el despliegue que merece. Es verdad que todos los días hay noticias graves en el campo internacional pero el peligro nuclear es, de lejos, el asunto más importante para el mundo desde que se crearon las armas atómicas. Literalmente, se trata de un tema de vida o muerte que debería ocupar el primer lugar en la agenda de todos los pueblos y gobiernos y en consecuencia, de la prensa.

Sin embargo, no es así y apenas se registró como un hecho más, y no en las primeras páginas el otorgamiento de este galardón a una organización internacional que agrupa a varias ONGs de un centenar de países, que en palabras del comité noruego que lo concedió, lo recibió “por su trabajo para llamar la atención sobre las consecuencias humanitarias catastróficas de cualquier uso de las armas nucleares y por sus esfuerzos innovadores para lograr una prohibición basada en tratados de tales armas”.

Además de la labor sostenida de esta coalición por varios años, se reconoce su papel en la promoción e impulso del Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares que la gran mayoría de los países miembros de la ONU adoptó en julio pasado con el voto mayoritario de 155 países y el lamentable rechazo de los estados que tienen armas nucleares.

Justo es recordar que hay un país que también debería compartir este premio. Se trata de las Islas Marshall, que un acto sumamente trascendental demandó hace más de dos años a los nueve estados que tienen armas nucleares, por violar el Tratado de no Proliferación de las Armas Nucleares. Este gesto de un david surgido de la lejana Polinesia, erguido dignamente contra los nueve goliats atómicos tendría que haber sido reconocido al mismo nivel de los miembros de la ICAN, pero de alguna manera en el premio también está representado el enorme valor de la demanda presentó ante la Corte Internacional de Justicia de la Haya por su gobierno, a nombre de su pueblo que ha sufrido durante largos años las consecuencias de haber sido un polígono para los ensayos atómicos de los Estados Unidos de América.

Además de celebrar este justo reconocimiento, la tarea del momento por parte de todos los pueblos y organizaciones sociales del planeta es incrementar la movilización y exigencia para que todos los estados, especialmente los más obligados a ello que son los que tienen estos instrumentos de muerte masiva, suscriban el nuevo tratado para que el mundo por fin se libere de la pesadilla nuclear. El Capítulo Colombia del Consejo Mundial de la Paz, que está en proceso de reconstitución, tiene un amplio campo de trabajo a desarrollar en esa dirección.

Beatrice Fihn, directora de la ONG Campaña Internacional para Abolir las Armas Nucleares..

Beatrice Fihn, directora de la ONG Campaña para la Abolición de las Armas Nucleares-ICAN- (Foto tomada de Getty Images).

La segunda liberación del Líbano

Foto de Antura, Líbano

En agosto de 2017 se conmemoró de la victoria de Hezbolá sobre Israel en la guerra de 33 días que tuvo lugar en  2006 a raíz de la invasión de tropas israelíes al país del cedro.

Hoy once años después, en medio del complicado panorama del Medio Oriente con la guerra en Siria como telón de fondo, Líbano se presenta como una nación libre del flagelo del terrorismo al completar la expulsión de los reductos del Estado Islámico(EI). Poco antes Hezbolá en conjunto con el Ejército libanés erradicó a las unidades Frente Al-Nusra ( que después de separarse de Al-Qaeda pasó a llamarse Fath Al-Sham).

Los objetivos de la operación contra el EI fueron logrados totalmente el 28 de agosto como resultado de una fuerte presión militar y de una estrategia de negociación, de manera que se pudo expulsar al EI de la totalidad del suelo libanés hasta la frontera con Siria y se aseguró la frontera sirio-libanesa. Ya que Hezbolá y el gobierno de Asad son aliados en la guerra siria, su coordinación permitió del lado sirio la recuperación de la zona llamada Qalamún Occidental que va a permitir la seguridad de la ruta terrestre Damasco-Beirut.

Hay dos aspectos de la operación que se han prestado para un fuerte debate, incluso con sectores amigos, y que fueron aclarados en extenso por el número uno del movimiento. El primero es la moralidad de la negociación misma, esto es, el hecho de dialogar con un grupo tan abominable como EI que con sus atentados ha demostrado su carácter de enemigo de la humanidad. El segundo punto es el que se haya permitido que cerca de 300 miembros del también llamado “califato” salieran del cerco junto con sus familias y fueran reubicados en la zona de Deir E-Zor en Siria para inclusive poder seguir combatiendo al lado de sus copartidarios.

Ciertamente no es sencillo entender tales situaciones, pero a mi juicio, la actuación de la milicia chiíta, así como la del propio gobierno de Al- Asad fue sido justa y humana y digna de resaltar como una muestra de la mesura y responsabilidad como procede uno de los polos más destacados del eje de la resistencia al sionismo y a los planes de las potencias occidentales en la región.

En primer término, el efectista “no negociar con terroristas” es una consigna vacía que con frecuencia esconde otras motivaciones. Si es para salvar vidas, hay que hablar hasta con el diablo y en este caso las conversaciones llevaron a evitar pérdidas humanas que se hubieran producido sin duda si se hubiera negado esa posibilidad.

Por otra parte, Hezbolá actuó en coordinación con el gobierno sirio, al grado que Nasralá se reunió con Asad y además explicó que el EI aceptó las condiciones que se le plantearon. Estas exigencias eran la revelación de la suerte que habían corrido los militares libaneses secuestrados o la devolución de sus cuerpos, lo mismo que la de los combatientes de Hezbolá caídos en ambos lados de la frontera y la liberación de un periodista que estaba en manos del grupo extremista.

Resaltó también el entendimiento con el ejército libanés y con el gobierno civil, mostrando que su actuación estaba dirigida a fortalecer la independencia y la seguridad del país, a la vez que rechazó enérgicamente las acusaciones de quienes querían sembrar dudas sobre la moralidad de Hezbolá diciendo que había utilizado formas de chantaje en un tema humanitario, mostrando cómo su dirección siempre al tomar cualquier decisión analiza su legitimidad y consecuencias desde el punto de vista político, religioso, militar y ético, elementos que se tuvieron en cuenta y que produjeron un resultado benéfico para El Líbano.

En medio de la tensión por el riesgo de guerra nuclear en la península de Corea, la mejoría en la frontera sirio-libanesa es una noticia relevante que curiosamente pasó desapercibida ante la opinión mundial, tal vez debido a que no es muy del agrado de los grandes poderes interesados en mantener el caos en la estratégica región mesooriental y que extrañamente continúan manteniendo a Hezbolá dentro de la “lista de organizaciones terroristas”, a pesar de que justamente cada vez crece más su papel en la lucha contra el terrorismo y como uno de los ejes de la resistencia contra los gobernantes israelíes que mantienen su ocupación a Palestina y no han abandonado sus proyectos de someter al Líbano.

¿ Es necesaria una agencia especial para refugiados palestinos?

Alegría y ruina en Borinquen

Por estos días dos acontecimientos han puesto a Puerto Rico en las noticias internacionales. El primero es la liberación del histórico líder independentista Oscar López Rivera, detenido en Estados Unidos desde 1981 y el segundo la declaratoria de bancarrota del Estado por parte de su gobernador y su acogida a las normas sobre quiebras para tratar de amainarla.

López Rivera ha sido llamado El Mandela latinoamericano por sufrir largos años de prisión a raíz de su incorporación en las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional-FALN- para buscar por todos los medios la independencia de su país, a las que se incorporó en 1976 después de destacarse como organizador comunal y participar en muchos actos de desobediencia civil y resistencia pacífica.

Fue un organizador comunal destacado y como parte de sus intentos para mejorar las condiciones de vida de su comunidad participó en actos de desobediencia civil y de militancia pacífica.

En 1981 fue capturado por el FBI, acusado de “conspiración” y por pertenecer a las FALN. Al momento de su captura reclamó para sí la condición de “prisionero de guerra”, amparado en el Protocolo I de la Convención de Ginebra de 1949, que reconoce tal condición en caso de personas detenidas en conflictos y luchas contra la ocupación colonial.

El gobierno de EE.UU. no le reconoció ese estatus y logró que se le condenara a 55 años de prisión federal. Luego de fabricarle un caso de intento de fuga, la pena impuesta se convirtió en una sentencia de 70 años, 12 de los cuales los pasó en aislamiento total.

En diciembre de 2016 fue indultado por Barack Obama en uno de sus últimos actos de gobierno. Su libertad se materializó el pasado miércoles 17 de mayo, produciendo gran júbilo entre el pueblo portorriqueño que lo acogió masivamente con la alegría de los padres que ven volver a casa al hijo después de una larguísima ausencia.

La liberación de esta figura histórica se produce en momentos en que la isla vive la peor crisis económica de su historia, caracterizada por una deuda de 74.000 millones de dólares, más otros 50.000 millones de obligaciones pensionales que hacen temer un pronto colapso de ese sistema de seguridad social.

A lo anterior se agrega un desempleo del 12% y un aumento de la emigración que ha hecho reducir en una décima parte la población del país.

Para el próximo 11 de junio está previsto un plebiscito en el que la población debe pronunciarse sobre el estatus de la nación respecto a los Estados Unidos de América. Esta consulta ha sido denunciada por los sectores independentistas como una medida amañada dirigida a legitimar la situación actual, que no es válida en cuanto a que es organizada bajo las condiciones de ocupación colonial por parte de la potencia del norte. Los patriotas señalan que es bastante significativo que el plebiscito sea convocado mediante la ley 51, simbolizando de antemano el deseo de que la isla sea la estrella con ese número en la Unión Americana y justamente el día 11 del sexto mes del año, que es la fecha dedicada a honrar la bandera estadounidense. No obstante ello, el Movimiento Independentista Hostociano llama a participar con un sentido de denuncia y lógicamente por la opción de independencia total.

Es sorprendente que a pesar de la afinidad cultural y hermandad histórica, las noticias sobre Puerto Rico en Colombia apenas sí se divulguen. Su catastrófica situación económica solamente ha merecido el comentario más bien irónico de Gustavo Álvarez Gardeazábal en el sentido de que se les proponga a sus habitantes anexarse a nuestro país.

No sé si el ilustre escritor tulueño habla en serio, pero al menos es el único personaje público que por estos lares ha mostrado preocupación por estos hermanos.

Ya es hora de que el resto de la nación también se preocupe por el drama de Borinquen, tan querida como quebrada.

 

 

 

 

Unas de cal y otras de arena en Siria y Corea

En medio de la cruenta y complicada guerra en Siria que por estos días arribó a los seis y en la tensión que se vive en la península coreana por el riesgo de enfrentamiento, incluso con armas nucleares, entre Corea del Norte y Estados Unidos, la primera mitad de mayo presenta algunas señales positivas y otras que añaden más preocupación por situaciones que de por sí son bastante explosivas.

En el país árabe surge una luz de esperanza con el acuerdo logrado en Astana (Kazajstán) entre Rusia, Irán y Turquía, con base en el cual se crearían cuatro zonas de seguridad o distensión durante seis meses que pueden prorrogarse. Este pacto implica una tregua con cerca de treinta grupos armados y no comprende a la filial de Al-Queda, que es el Frente Al-Nusra, que recientemente cambió su nombre y pasó a llamarse Fath Al-Sham, ni al Estado Islámico.

De acuerdo al presidente turco, Erdogán, patrocinador de varios de los movimientos armados que combaten al gobierno de Assad, este acuerdo implica el cese del 50% de las hostilidades.

No es poca cosa poner fin a la mitad de una contienda que traído tanto sufrimiento al pueblo sirio y ha desestabilizado una zona en la que se desarrollan varios conflictos. Sin embargo, aún falta ver si realmente se cumple este acuerdo y además hay otros aspectos que lo ensombrecen, como la actitud de los Estados Unidos de ingresar tropas sin el consentimiento del gobierno sirio, pretende tomar por su propia cuenta, con el apoyo de los curdos la ciudad de Raqa, que es la capital de facto del Estado Islámico en Siria. Como si eso fuera poco, dicha superpotencia realiza una gran concentración de tropas junto a efectivos del ejército jordano en la frontera jordano-siria, claramente con el objetivo de abrir otro frente contra el gobierno sirio.

Ese es el claroscuro de la crisis siria en la mitad del mes que corre. A su vez en el Extremo Oriente, en tanto que crece la tensión entre Norcorea y Estados Unidos, sorprende la reciente declaración de Donald Trump en el sentido de que le “honraría” reunirse con el líder norcoreano, Kim Jon Un “si se dan las circunstancias adecuadas”. Dados los antecedentes erráticos del mandatario estadounidense su expresión debe tomarse con reserva pero no deja de ser una luz de esperanza en el complejo panorama del contencioso entre ambos países. Más concreta y real es la posibilidad derivada de la reciente elección del nuevo presidente de Corea del Sur, Moon Jae In, del Partido Democrático, que recibió un contundente apoyo del electorado a su posición de priorizar el diálogo y las medidas de confianza en la relación entre las dos Coreas, lo que aliviaría la tensión que tiene en vilo al mundo.

Entre tanto, como telón de fondo de este complejo decorado internacional, se desarrolla una extraña comedida de equivocaciones en Washington al desatarse una tormenta política por el despido del director del FBI y por las presiones que viene recibiendo Trump por haber compartido información con el canciller ruso sobre los planes terroristas del Estado Islámico.

Es de esperar que al presidente de los Estados Unidos no se le ocurra efectuar sobre Corea del Norte un ataque similar al que realizó hace poco contra Siria como manera de aliviar la presión que sufre en su propio entorno que sigue teniendo a Rusia como espantajo y comodín en sus luchas internas.

 

 

¿Quién le teme a Hezbolá?

Arte en el Líbano

Líbano, el bello país del cedro, víctima recurrente de su poderoso vecino, Israel — que lo ha invadido en varias ocasiones– vio surgir, en medio de la ocupación extranjera y su propia guerra civil, un nuevo movimiento político-militar a comienzos de la década del 80: el llamado Partido de Dios, Hezbolá, que para muchos es la más digna representación de la resistencia y la dignidad de los pueblos árabes, en tanto otros lo clasifican como grupo terrorista.

La que era una más de las milicias confesionales imbricadas en la lucha intestina que involucró a partidos y comunidades cristianas, drusos, musulmanes sunitas y chiítas, se convirtió luego en actor clave en la política libanesa.

Este aumento de su prestigio y fuerza fue potenciado por su victoria frente a Israel, luego de la corta guerra presentada en el verano boreal de 2006, hasta ahora la única clara derrota sufrida por la mayor potencia de la zona en la larga lista de enfrentamientos con sus vecinos árabes desde 1948.

El 12 de julio de 2006, las fuerzas israelíes invadieron el sur del Líbano en lo que creían sería una expedición de castigo a la guerrilla por el lanzamiento de cohetes y por sus ataques en la zona fronteriza, que incluyeron la captura de dos soldados. El alto mando israelí confiaba en destruir o debilitar significativamente la capacidad militar de Hezbolá y con sus fuertes bombardeos a ciudades y aldeas libanesas lograr que la población dejara de respaldar a este grupo.

Sin embargo, la estrategia falló totalmente. Los libaneses no se doblegaron y en su gran mayoría apoyaron la lucha de esta milicia, tomándola como un símbolo de la dignidad e independencia de la nación. El ejército oficial permaneció al margen y el mundo vio con asombro cómo una pequeña fuerza calculada entre 3000 y 8000 combatientes sin artillería, tanques, aviones ni fuerza naval enfrentó con éxito a un enemigo muy superior en número y con un poder de fuego abrumador representado en los poderos tanques de guerra Merkava (el orgullo de la industria bélica israelí), aviones, drones, artillería y naves de guerra.

El día más fatídico para el ejército israelí fue el 12 de agosto, cuando sufrió grandes pérdidas humanas entre muertos y heridos y la destrucción o avería de 52 tanques en el valle de Al Huyair al Salluki, en el sur del Líbano, lo que aceleró el retiro de los invasores y el fin de la contienda dos días después, sin que se cumplieran los objetivos fijados al iniciar las hostilidades.

Las lecciones de estos episodios han venido siendo objeto de estudio de los analistas políticos y militares de todo el mundo y en el propio Israel, cuyos círculos dirigentes han empezado a considerar a Hezbolá como su enemigo principal y junto a Irán como una de las mayores amenazas a su seguridad.

La rama militar es apenas una parte del movimiento, su estructura política es mucho más amplia e incluye representación parlamentaria y vínculos con otros sectores de la sociedad libanesa, que no se limitan a la comunidad chiíta. Igualmente su red de solidaridad y asistencia social es de gran cobertura, lo que le da mucha aceptación en los sectores populares, barriadas y aldeas de donde proviene el grueso de su militancia.

Fue ese uno de los elementos que contribuyeron a su triunfo hace diez años en una guerra que por el lado agresor era regular pero del lado de los agredidos fue irregular y asimétrica. La dirigencia de Hezbolá recalca que lo decisivo es la justeza de su causa, la alta moral de sus combatientes y el respaldo popular. Dentro de la asimetría enfatizan que la simplicidad puede vencer a la complejidad. Un ejemplo de ello es el uso de medios sencillos de comunicación, tipo “walkies talkies” y armas antitanque entre las unidades pequeñas y fuertemente descentralizadas a nivel local, frente a los sofisticados medios electrónicos israelíes. Curiosamente aquellos son más difíciles de interceptar y además las comunicaciones se hacen entre jóvenes reclutados en las áreas rurales que utilizan una jerga que solamente pueden entender las personas que hayan nacido o vivido largo tiempo en una determinada localidad.

Ahora, a una década del último encuentro bélico, teniendo como telón de fondo el complejo conflicto sirio, las partes vuelven a mostrarse los dientes.

En la actualidad, Hezbolá, con todo lo complicado que puede ser que se haya alineado decididamente al lado del presidente Asad, junto a sus tradicionales aliados iraníes, reforzados también por la intervención rusa, es reconocido ya más que como milicia, como un verdadero ejército, mucho más experimentado y potente que antes. Ya no solo hace presencia en Siria sino también en Irak y su papel como alternativa crece a los ojos de muchos sectores de los países árabes, que lo ven como talanquera ante el expansionismo israelí y como un freno al terrorismo promovido por Arabia Saudita y las monarquías del Golfo. Estos regímenes incrementan su hostilidad hacia el grupo y saludan las decisiones de Estados Unidos de bloquear sus finanzas y de sancionar a los bancos que le ofrecen servicios.

La actitud de la superpotencia no se limita a estas sanciones. La nueva embajadora norteamericana en Líbano, Elizabeth Richard, manifestó en las sesiones del Congreso en las que se discutía su nombramiento, que los “principales” problemas de ese país se resumían en uno: la Resistencia, a la que dijo que intentaría “paralizar”.

En el complejo panorama del Oriente Medio, cuando parece que la guerra en Siria se encamina a una derrota del Estado Islámico y la situación de Turquía se hace más enmarañada, la milicia chiíta e Israel emergen como dos claros antagonistas dispuestos a una nueva medición de fuerzas.

Israel ha continuado el asesinato selectivo de líderes de Hezbolá y realizado ataques a sus posiciones en Siria. Por su parte, los dirigentes de ese partido han advertido que una escalada en su contra o un ataque al Líbano sería respondida mucho más enérgicamente que en 2006 y que tienen detectadas las principales plantas de energía e incluso las centrales nucleares, a las que no dudarían en dirigir sus cohetes, lo que implicaría un gran catástrofe para toda la región. El reciente vuelo de un dron del llamado Partido de Dios por los Altos de Golán y la Palestina ocupada, sin que pudiera ser derribado por la defensa antiaérea, es una muestra de que sus dirigentes hablan en serio.

Es de esperar que prime la sensatez en todos los protagonistas de estos peligrosos juegos de guerra y que se encuentren salidas políticas a estos delicados conflictos que observamos desde nuestra distancia colombiana con el corazón en la mano.

 

Todos somos armenios

Armenia

En Colombia existen varias Armenias. La más importante de ellas es la capital del departamento del Quindío, fundada en 1889, inicialmente como Villa Holguín, para tomar poco después su toponimia actual, como homenaje a un pueblo que sufría la persecución a manos de los gobiernos turcos, en los límites de Asia y Europa. En Bogotá misma, es llamado también así un parque de la localidad de Teusaquillo.

Continúa leyendo Todos somos armenios

Demanda de las Islas Marshall

0003212204


Una voz de esperanza desde un paraíso olvidado

Entre la maraña de noticias sobre los problemas de Ucrania, la guerra civil en Siria, el sempiterno conflicto israelí-palestino y muchos otros asuntos que copan la atención de la prensa mundial, hacia fines de abril apenas mereció una mención un hecho de la mayor trascendencia internacional.

Se trata de la demanda presentada por la República de las Islas Marshall ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya contra nueve potencias nucleares, acusándolas de violar el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNPN) suscrito en 1968. En esta acción acusa a EE.UU., China, Francia, Reino Unido, Rusia, Israel, la India, Pakistán y Corea del Norte de “violaciones flagrantes” de la legislación internacional. Más precisamente, se les imputa estar modernizando sus arsenales nucleares y adaptarlos al siglo XXI en vez de negociar el desarme, tal y como aseguran en su retórica pública. Según calculan, estas naciones juntas invertirán 1 billón de dólares en su armamento atómico a lo largo de los próximos diez años.

Además de su reclamo en La Haya, este microestado del Pacífico presentó en San Francisco una demanda federal contra EE.UU.

¿ Quién es y de dónde salió este david que desafía a los goliats atómicos utilizando las armas de la razón, la justicia y de una ética defensora de la vida no solamente de los seres humanos sino de todas las formas  vivas de nuestro planeta y de la tierra misma?

Perdidas en la inmensidad del Océano Pacífico, forman parte del archipiélago conocido como Micronesia. Al igual que las demás islas del área fueron pobladas en la prehistoria por navegantes provenientes del sudeste de Asia. En el siglo XVI el primer europeo que las visitó fue Fernando de Magallanes y de allí en adelante sufrieron la dominación de España, Alemania, Japón, para finalizar bajo la administración de Estados Unidos al terminar la Segunda Guerra Mundial, bajo la forma de fideicomiso en nombre de las Naciones Unidas.

Con 181 kilómetros cuadrados y una población de 70.000 personas, en medio del mar azul y una exuberante vegetación en la que por supuesto no pueden faltar las palmeras, este paraíso oculta su lado oscuro y no propiamente por culpa de sus habitantes.

La serpiente no vino de los hermosos cocoteros ni estaba agazapada en el árbol del pan. Llegó por el aire en flamígeros cohetes disparados desde California, a más de siete mil kilómetros de distancia, que con la velocidad del rayo cayeron profanando los prístinos atolones y las hermosas albuferas. En el territorio del archipiélago, convertido por sus flamantes “administradores” en polígono nuclear, tuvo lugar un total de 67 pruebas atómicas durante 12 años, lo que causó catastróficos efectos irreparables en la salud de la población y en el medio ambiente de la zona.

Aunque tienen todo el derecho de reclamar indemnización, los marschalianos no pretenden reparaciones económicas sino que sus demandas buscan alertar a toda la humanidad mediante esta lucha “para que nadie más en la tierra experimente jamás tales atrocidades”, de acuerdo a lo que expresa su ministro de Exteriores, Tony de Brum.

¡ Qué ejemplo de grandeza, dignidad y visión el que nos da este pequeño país !

Ojalá el efecto mariposa de este aleteo de esperanza proveniente del inmenso mar repercuta en todos los rincones del mundo.

Frente a esto tiene la palabra, no solamente la Corte Internacional de Justicia sino la comunidad mundial, los estados y especialmente la población misma del planeta pues por fin se oye una voz sensata y no la cacofonía de los grandes poderes que han saturado el orbe con miles de cohetes que pueden destruir varias veces la vida y poco hacen para llevar a la práctica el objetivo y principal mandato del Tratado que es la eliminación total del arma y del peligro nuclear.

Debemos saludar esta acción histórica,  rodear al pueblo y al gobierno de las Islas Marshall y exigir a las autoridades colombianas, especialmente al jefe de estado electo a pronunciarse sin vacilación en apoyo de esta iniciativa en pro de la paz mundial, como derecho de la humanidad y deber de los gobernantes.

Así se actuará en concordancia con el imperativo de salvar el planeta y lograr la paz de Colombia, como segunda oportunidad para una generación condenada a decenios de atroz violencia entre hermanos.

Abril de 2014