Contracuestionario para Dios Junior Vélez

El periodista LuisCarlos Vélez publicó en El Espectador reciente columna en la cual manifiesta que ante las dificultades para lograr una entrevista con el candidato presidencial Gustavo Petro, le presentó una serie de preguntas para contestar sí o no. Son en total 24, las primeras cuatro las retoma del comunicador José Ramos y le añade las otras veinte de su propia cosecha.

No soy defensor de oficio del señor Petro y de hecho tengo algunos reparos frente a él, pero me parece que se le está sometiendo a matoneo y que una de las muestras de ese juego nada limpio la constituye este cuestionario. Luis Carlos está en todo su derecho de tener la opinión política que quiera, lo mismo que de expresarla. Sin embargo, me parece que abusa de su condición privilegiada de periodista y del medio en que publica, al formular preguntas en forma sesgada, claramente dirigidas a hacer quedar mal a su destinatario y al incluir dentro de ellas, ni más ni menos la última, que es la que más queda grabada en la mente del lector, el interrogante de si cree en Dios, asunto que es del orden privado y de la libertad de conciencia, según la cual nadie será molestado por sus creencias ni obligado a revelarlas.

Como no le quiero echar más leña al fuego de los agrios enfrentamientos políticos que se viven diariamente en el país, me limitaré a las anteriores observaciones generales, a transcribir el cuestionario inicial y a presentarle al señor Vélez un contracuestionario de  mi autoría y responsabilidad exclusivas.

Preguntas de Luis Carlos Vélez para Gustavo Petro:

Tomadas de Jorge Ramos:

  1. ¿Fue Hugo Chávez un dictador?
  2. ¿Es Nicolás Maduro un dictador?
  3. ¿Es Cuba una dictadura?
  4. ¿Realizaría una constituyente?

Propias de Vélez:

  1. ¿Recibe ayuda de Venezuela en especie o en efectivo para su campaña?
  2. ¿Conoce a la empresa Cambridge Analytics, experta en Big Data y apoyo político?
  3. ¿Permitiría inversión extranjera en el sector de hidrocarburos?
  4. ¿Le quitaría a los privados los fondos de pensión?
  5. ¿Cerraría los medios de comunicación?
  6. ¿Pondría un límite en el número de propiedades que pueden tener los colombianos?
  7. ¿Usted o su esposa estuvieron a punto de comprar una vivienda en el norte de Bogotá por más de $ 1.700 millones el año pasado?
  8. ¿Tiene usted a su nombre o en el de su esposa una casa de fin de semana en Chía valorada en cerca de un millón de dólares?
  9. Si la respuesta es positiva, ¿ de dónde vienen los fondos? (Una frase)
  10. ¿Modificaría los acuerdos de paz?
  11. ¿Recibiría el apoyo d la FARC para su campaña presidencial?
  12. ¿Apoyaría un proceso de paz con el ELN?
  13. ¿Cambiaría la Constitución para reelegirse?
  14. ¿Cree en la regla fiscal?
  15. ¿Ha montado en Transmilenio desde que dejó la Alcaldía?
  16. ¿Cree en Dios?

 

Preguntas de J.J.para Vélez

  1. ¿Fue Simón Bolívar un dictador?
  2. ¿Qué es más democrático en Donald Trum: el peluquín o el muro en la frontera con Méjico?
  3. ¿Han sido democráticas las elecciones en que ganaron Bush hijo y Trump?
  4. ¿Qué es mejor para Colombia, una Constituyente o un Reconstituyente made in El Ubérrimo?
  5. ¿Recibe apoyo del gobierno o de fundaciones de los Estados Unidos?
  6. ¿Ha investigado las relaciones entre Cambridge Analytics y Enrique Peñalosa? ¿ Ha almorzado con el rumorólogo venezolano J.J. Rendón?
  7. ¿Cree que sin las tetas de la inversión extranjera no hay paraíso fiscal?
  8. ¿Cree que los fondos privados no le “quitan” nada a los pensionados?
  9. ¿Son intocables los “imparciales” medios de comunicación? ¿Es ético hacer un cuestionario sesgado y prejuicioso?
  10. ¿Sabe cuántos colombianos no tienen propiedad alguna?
  11. ¿Cuántos vehículos particulares tiene su familia para eludir el pico y placa?
  12. ¿Cree que la 72 ya es muy al sur?
  13. ¿Tiene amigos que sean del estrato tres o menor?
  14. ¿Tiene como encrucijada en el alma modificar los acuerdos de paz o hacerlos trizas?
  15. ¿Cree que siempre el apoyo de la Farc es un abrazo de oso?
  16. ¿Prefiere el proceso de paz con los elenos o que continúe una guerra en la usted no pone el pecho?
  17. ¿Es malo que Petro cambie un articulito?
  18. En una frase, explique las relaciones socioeconómicas, las compjeidades macroeconómicas y las paradojas matemáticas entre la regla fiscal y la regla de tres.
  19. ¿Ha usado alguna vez transporte público en Colombia?
  20. ¿Cree en la Santísima Trinidad de Padre, Hijo y Espíritu Santo o solamente en la santísima dualidad de Dios Antonio y su hijo Unigénito? ¿Qué opina de la inmortalidad del cangrejo?

 

 

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Renunciar, si no por ética, por estética

 

Uno de las características más fuertes de la alta burocracia estatal y partidista  en Colombia es la casi absoluta falta de responsabilidad política, la que casi siempre los implicados en escándalos tratan de confundir con la jurídica. Con frecuencia se escucha decir a altos dignatarios implicados en graves escándalos que no renuncian porque la justicia o los órganos de control no los han declarado culpables. Entre tanto, no solamente se atornillan a los cargos sino que dedican sus esfuerzos y los de la entidad que dirigen, a defenderse, cuando no a tratar de influir, a veces indebidamente sobre sus investigadores o juzgadores.

Esta práctica perversa causa un daño severo a la ética pública, a la credibilidad de las instituciones y a la eficacia de la administración ya que hace quedar en entredicho no solo al jerarca respectivo sino a la  entidad correspondiente, cuyo funcionamiento entra casi en un estado de parálisis a la espera de que se defina la situación que enfrenta el directivo.

Esta simple constatación viene al caso a propósito de dos situaciones que se viven al más alto nivel, sin que los implicados se den por enterados, olvidándose de la existencia del verbo renunciar y demostrando que poco o nada les importa la dignidad de la alta misión que se les ha encomendado. Nos referimos a la muerte de ocho campesinos a manos de miembros del Escuadrón Móvil Antidisturbios de la Policía –Esmad-  en Tumaco el 5 de octubre pasado y a las denuncias de la saliente directora del Servicio Nacional de Aprendizaje-Sena-

En el primero de los hechos mencionados, tanto el Comandante del Esmad como el Director General de la Policía y el Ministro de Defensa en un principio negaron la responsabilidad de la fuerza pública y la atribuyeron a la disidencia de las Farc, versión que muy rápidamente se demostró falsa. Pocos días después cuando la policía atacó a una comisión compuesta por delegados de la ONU, la OEA, Gobernación de Nariño, de las organizaciones sociales  y defensores de derechos humanos quedó más claro aún que el ataque fue realizado por integrantes del Esmad.

Aunque el alto gobierno se vio obligado a suspender a unas decenas de uniformados implicados en el crimen y a trasladar a otros, el país sigue esperando que rueden cabezas de los dirigente porque las culpas no pueden quedarse únicamente en los de abajo. El Comandante del Esmad ( Coronel Gabriel Bonilla), el Director de la Policía (General Jorge Hernando Nieto) y el Ministro Luis Carlos Villegas siguen tan campantes como el del wisky Jhony Walker y ni siquiera se tan tomado el trabajo de disculparse con el país por haber dado una versión mentirosa.

¿Y el Presidente? Bien gracias, también tranquilo como si la cosa no fuera con él, como Jefe de Estado, Jefe de Gobierno y responsable máximo de la fuerza pública.

Aún más incomprensible es la actitud del presidente Santos si se tiene en cuenta que el Esmad viene siendo cuestionado de tiempo atrás por los abusos contra la población civil, entre los que se destaca el asesinato del menor Nicolás Neira en las calles de Bogotá y el del estudiante de la Universidad del Valle Jhony Silva en Cali, ambos ocurridos en 2005, por los que la  justicia declaró responsable a la Nación y ordenó las indemnizaciones respectivas.

A propósito de ese segundo homicidio, en la fecha de su ocurrencia en la capital del Valle, quien dirigió el operativo fue el ahora  comandante nacional del Esmad, Coronel Bonilla. Los padres del muchacho sacrificado dirigieron recientemente al Presidente y al Director de la Policía un derecho de petición solicitando que el mencionado oficial sea retirado del servicio,

Poco habría que añadir a las sentidas palabras de estos ciudadanos movidos por una justa indignación y el sentido de justicia: “Es inadmisible que en el marco de un Estado Social y de Derecho, que tiene como base y principio la dignidad humana, se proteja y promueva en cargos públicos a personas que con sus actos han permitido, tolerado o promovido una ‘grave falla en el servicio’ en la Policía Nacional … El teniente coronel Gabriel Bonilla González fue el encargado de dirigir las unidades que ocasionaron la muerte del joven Jhonny Silva Aranguren, es claro que su ejercicio del mando se dio de una manera abiertamente irregular del ejercicio de la fuerza policial, dado que, según se acreditó, miembros del Esmad dispararon de forma intencional y deliberada en contra de la humanidad de los manifestantes”.

Igual irresponsabilidad y falta de vergüenza se observa en el lamentable episodio de la declaratoria de insubsistencia de la Directora del Sena, Andrea Nieto, retirada por la puerta de atrás por haber denunciado las numerosas irregularidades que halló en la institución, que atribuye a su antecesor en el cargo, Alfonso Prada, el ahora todopoderoso Secretario General de la Presidencia. No son de poca monta las acusaciones: montar una red de nepotismo y corrupción que incluye el nombramientode numerosos parientes y violaciones a las normas sobre contratación.

Si el gobierno perdió la confianza en Andrea Nieto, ¿por qué sí la sigue teniendo con Prada, que aparece comprometido muy seriamente, al grado que su denunciante no se basa solamente en opiniones sino en una frondosa documentación que aportó a la Fiscalía?

Es entonces cuestión ya no solamente de ética sino de estética que esos personajes tan seriamente cuestionados den un paso al costado y si no lo quieren hacer voluntariamente, que sean retirados por el nominador. No tiene ninguna presentación que los señores Gabriel Bonilla, Jorge Hernando Nieto, Luis Carlos Villegas y Alfonso Prada, sigan sin mancharse ni romperse en sus puestos, mientras la cacofonía gubernamental sobre lucha contra la corrupción, “urnas de cristal” y otros lemas vacíos aumenta hasta la náusea.

¿Dónde está el control político que debe ejercer el legislativo sobre el ejecutivo? Es más necesaria que nunca una moción de censura y un debate en el Congreso en el que además de las responsabilidades políticas se cuestione la existencia del Esmad, organismo que debe ser disuelto para dar lugar a otro que sea respetuoso de los derechos humanos y de la protesta social. También hay que rescatar al Sena de las garras del clientelismo y la corrupción y permitirle que cumpla su función educativa  rescatando su naturaleza de ente especial y modificando la forma de designación de su director o directora para que en ella intervengan los delegados de los trabajadores y los empresarios, con cuyos fondos se nutre la entidad y no sea una ficha más del jefe máximo del sistema que es el presidente.

 

Solidaridad con Seusis

En momentos en que Jesús Santrich se ha unido a la huelga de hambre que adelantan cientos de miembros de las Farc-ep reclamando que se haga efectiva la ley de amnistía e indulto sin más dilaciones, me uno a ese reclamo y en solidaridad revivo una comunicación que se le hizo llegar hace casi tres años a este jefe insurgente. Como parte de la memoria historicómica del país la presento junto con la respuesta.

 

Bogotá D.C.,  julio de 2014.

Señor

SEUSIS PAUSIVAS HERNÁNDEZ

Integrante del equipo negociador de las Farc-ep

La Habana, Cuba

 

Cordial saludo de colegas.

Nos hemos atrevido a dirigirle esta comunicación, más que en su calidad de jefe insurgente, por sus especiales características de llevar un nombre  aparentemente extraño, condición que es común a muchos compatriotas y que llevamos con resignación los abajo firmantes.

Somos un colectivo denominado los “sin tocayo”, compuesto por personas de diferentes estratos sociales, regiones y afiliaciones políticas diversas, con el denominador común de portar nombres a primera vista raros pero al menos inolvidables.

Reconocemos que nos producía recelo su pertenencia a la organización armada que representa, el cual se acrecentaba con su alias y la expresión adusta, enmarcada en gafas oscuras, como para no dejar ver la mirada.  Al comienzo de los diálogos, su nombre de combate, Jesús Santrich, hacía pensar en un tenebroso sujeto balcánico o en partisanos de otras latitudes.

Si a esto le añadimos su enigmática respuesta “quizás, quizás, quizás”, como en un conocido bolero, a la pregunta de si las Farc reconocerían e indemnizarían a sus víctimas, es natural entender la aprehensión que despertaba entre nosotros, así como entre muchas personas de la comunidad.

Sin embargo, al enterarnos de que el uso de lentes obedece a una aguda pérdida de la visión que lo deja en los límites de la invidencia, y especialmente, al saber que su verdadero nombre es Seusis Pausivas Hernández, han desaparecido las prevenciones. De ahí surgió, si no simpatía, al menos cierta benevolencia al comprobar que es nuestro compañero en estas lides de cargar con el estigma de una denominación personal fuera de lo común y en muchos casos estrambótica.

En aras de esa confianza, como comienzo de este contacto, nos permitimos preguntarle cuál es el verdadero significado y antecedentes de su gracia, ese enigmático Seusis Pausivas, porque en realidad nos causa la mayor curiosidad y se ha prestado a las más diversas interpretaciones. Hay quienes, posiblemente sesgados por su conocimiento de la historia, lo consideran una variante de Pausanias, personaje asociado a Alejandro Magno. Otros, quizás influidos por las tesis de Freud, creen que inconscientemente se insinúa la idea de “sexo pasivo”. En fin, para no entrar en el terreno de las especulaciones, quién más indicado para aclarar el punto, que el sujeto pausivo de esa denominación.

Y es que si bien en Colombia abundamos, hay que reconocer que al menos para quienes tenemos algún grado de figuración pública y un nombre que se sale de la sonoridad de los considerados “normales”, no se hacen esperar las burlas más despiadadas, cuando no los rumores o comentarios más descalificantes, lo que, sin duda, hace aún más difícil la labor, especialmente cuando se trata de la política. A título de ejemplo reseñamos dos casos emblemáticos:

Al reconocido congresista Telésforo Pedraza, por lo demás firmante de esta misiva, se le ha querido vincular a la oscura conspiración del cartel de la contratación en la capital del país, señalándolo, sin la menor prueba, como el hombre de atrás en los contratos para la dotación de semáforos y el poder en la sombra en la empresa de teléfonos. La verdad es mucho menos escabrosa porque simplemente cuando sus padres discutían cómo bautizarlo, el uno se empeñaba en que debía ser Semáforo, en tanto la otra insistía en Teléfono. Finalmente se pusieron de acuerdo combinando ambos y de esa manera se logró un resultado asaz interesante, a la vez sonoro y luminoso, que al menos merecería más respeto.

Mayor ha sido la tragedia de uno de nosotros, al llevar como nombre el de dos personajes famosos. Esto no sería ninguna novedad en una nación en la que abundan los Nikita Krushev, los John Kennedy, los Richard Nixon y en el que son legión las laidis, miladis, princesa diana, lady dayam y todas sus variantes, surgidas como hongos después de la lluvia, a partir del matrimonio de Lady Diana con el adusto y caballuno Carlos en 1981. Pero si alguien carga con el inri de llamarse como el maníaco austriaco que originó la Segunda Guerra Mundial y se caracterizó por el más  vil racismo, complementado con el apellido del ilustre ginebrino padre de la teoría del contrato social, seguramente pasará muchas dificultades en cualquier contexto y tal vez no tenga muy fácil el ingreso a Israel, a pesar de ser un destacado miembro de las negritudes colombianas que lucha por los derechos de éstas y por los derechos humanos en general.

Cabe  aquí una pequeña reflexión: Es muy fácil hacer mofa despiadada y fácil de personajes como Teodolindo y Yidis pero no nos tomamos el trabajo de averiguar qué hay más allá de esos nombres y de sus tiernos corazones reeleccionistas.

Finalmente, estimado Sexis, concluimos solicitándole incluir en la agenda de las conversaciones con el gobierno nacional, medidas de no discriminación hacia nosotros, lo mismo que  algún tipo de apoyo bien sea económico, en terapias, exención del servicio militar, garantía de inclusión en las listas o ternas para cargos públicos, etc. Serían decisiones de elemental justicia y equidad y un homenaje a uno de los inspiradores de nuestro club, el recientemente fallecido Royne Chávez, exesposo de una figura también muy de nuestros afectos, la gloriosa Maureen Belki Ramírez Cardona, que constituirían un verdadero “collar de perlas finas” para esta sufrida comunidad.

Atentamente,

 

Venus Albeiro Silva,                                                                Zita Froyla Tinoco Arocha,

Concejal de Bogotá                                                                 Abogada

 

Norfalia Carabalí                                                                     Telésforo Pedraza

Deportista                                                                                Representante a la Cámara

 

Erit Alpher Rojas,      Hitler Rousseau Chaverra                         Maxlinder Pichón

Analista social                Politólogo                                      Juez del Circuito de Barranquilla

 

Macallister Tafur                         Weildler Guerra      Ecce Homo Cetina     Arritokieta Pimentel

Periodistas

 

Cerveleón Moncada                   Melvin Tarquino           Jota Be Franklin

Abogados

 

Jarlinson Pantano               Darwin  Atapuma     Nairo Quintana

Ciclistas

Efer Arocha                                                  Helmut Dioney Vallejo Tunjo

Escritor                                           Personero delegado disciplinario I de Bogotá

 

Nerthing Mauricio Aguilar                     Holger Horacio Díaz          Morgan Emigdio Doria Paternina

Senador                                                Representante a la Cámara             Edil de Engativá-Bogotá-

 

Nolasco Arlet Présiga                 Eprigmacio Muñetones                     Coprulfo Mier Daza

Exconcejal de Apartadó         Dirigente cívico de Villeta                       Bacteriólogo

 

Cachondino Arrechea                 Ninfa Deseosa Calentura              Eros Secundino Cabral

Terapeutas sexuales

 

Policarpa Bailarín                            Balves Jaider Villa Consuegra         Primitivo Alféizar Martínez

Coreógrafa                                              Folclorólogo                                   Anticuario

 

Trujimán Aparecido González                                             Biscatronio Onomástico Gómez

Traductor                                                                                         Experto en heráldica

 

Sidonio Papilom                                  Condonio Preventor                       Gonorraldo Sifilanis

Médicos especialistas en ETS

 

Bryan Migdonio Mendieta

Magistrado del Tribunal de Tunja

 

Matriciano Fonúter                           Claudia Hetaira Putanesky              Lascivio Rijoso Méndez

Médico ginecoobstetra                               Trabajadora sexual                           Sexólogo

 

Moyenei Dioscórides Hernández               Bethoven Herrera                        Medófilo Medina

Profesores de la Universidad Nacional

 

Ana Lesbia Saffon                                 Gueison Sodomio Buterflai                  Grace Kely

Dirigentes de  Colombia Diversa

 

Gerly Hassam Gómez                                        Santa Lucía Gómez

Humorista                                                           Madre de Hassam

 

Dígnar Agudelo                                                    Lesmang Orzón Otavo Aparicio

Cambista                                                                     Trabajador social

Óptima Perfectina Cabal                                       Florindo Céspedes

Experta en gestión de calidad                                     Jardinero

 

Jenifer Alexis    Figarón                            Aries Vigot                      Ronny Aniceto Sacatines

Peluquero                                            Cantautor llanero                              Expendedor de licores

 

Mao de Jesús Guevara                                                         Elmer Cenario

Reinsertado, exenlace entre EPL y ELN                         Reinsertado de las AUC

 

Miguel Epitafio Sepúlveda            Juana Lapidia Campos de Paz        Ataulfo Campo Santos

Empresarios de pompas fúnebres

 

Eunuco Onán Pajuelo Ánimus Jocandi Odaruj
Consultor en planificación familiar                                                 Magíster en succionamiento avícola

 

Siguen más firmas …

La Habana,  julio de 2014.

 

Señore(a)s

Venus Albeiro Silva,  Zita Froyla Tinoco, Norfalia Carabalí, Telésforo Pedraza y demás firmantes

Bogotá

Estimada(o)s compañero(a)s:

Sea lo primero agradecer su deferencia al escribirme y dirigirse a mí por mi nombre de pila, que ya tenía casi olvidado. ¡ Eche, lo que ej la vida y la falta de memoria hijtórica en nuejtropaí!. Dentro de las muchas comunicaciones que nos llegan, esta es la que más ha tocado mi alma. Son ustedes los únicos que se han interesado por mi situación personal y por el enigma que hay detrás de la denominación que tuve en la primera  etapa de mi existencia.

A la vez, su carta tiene el mérito de plantear una situación que caracteriza a muchos compatriotas y que nos identifica como un pueblo realmente diverso también en la onomástica. Tenemos nombres para todos los gustos, que además reflejan tanto la historia como la geografía, no digamos ya de Colombia sino del planeta entero.

No hay necesidad de salir del país para ver en coterráneos todo tipo de personajes históricos, desde un luis XV hasta una gran gama de plinios, nerones, naseres y lenines, entre otros. También para conocer francias, argentinas, italias, arabias  y otras naciones. Baste recordar que en los diálogos de paz, una de las negociadoras del gobierno es la doctora Nigeria Rentería, lo que nos reconcilia con nuestras raíces africanas, pero puede traernos problemas con el grupo  que está secuestrando niñas en ese país.

Pero bueno, lo que quiero resaltar es que si por allá llueve, por acá no escampa. Ustedes se quejan de las burlas y discriminaciones por los nombres pero nosotros, en el campo de la izquierda sí que sabemos lo que es eso.

Me remito a varias de las víctimas de la Unión Patriótica, entre ellos el inolvidable compañero Sofronio Hernández, exdiputado de Antioquia asesinado en Panamá, acusado falsamente de vínculos con la guerrilla. También a Geminiano Pérez, dirigente cordobés herido en atentado criminal en su propia casa. Otros perseguidos de la izquierda legal han sido Estalin Motta y Athemay Esterling, quienes debieron exiliarse o entrar en la clandestinidad ante el acoso que sufrían. Vaya uno a saber si la persecución contra ellos, de suyo cruel e implacable, no se hizo más sañuda a raíz del interés que sus denominaciones personales despertaban entre el pueblo.

Y ya que hablamos de víctimas y estamos a un año de la feroz represión  a la protesta campesina en el Catatumbo, recordemos a los muertos por las balas del ejército y la policía. Entre otros están los compañeros Edinson Franco, Diomar Angarita y Hermides Palacio. Y como parte de los numerosos detenidos injustamente, aún privados de la libertad,  destacamos a Osnéider Balmaceda, Helivanet Uribe y Jeison Antonio Coronel.

Ciertamente también tenemos en las filas muchos Juan Johnatan, Daisy Margarita, Miguel Maicol, Arladys, William Guillermo, Estiven y similares, pero de acuerdo a nuestros estatutos y a nuestra propia razón de ser, se les da, lo mismo que a todos, igual trato. Solo recuerdo una excepción, ya superada, de los privilegios que se le concedieron a un miembro del Bloque Sur, al que el comandante, el histórico camarada Montegranario Cuenca le tomó un aprecio especial y lo ingresó sin el curso preparatorio, por considerar que al llamarse Guerrillermo, no necesitaba ningún tipo de inducción ni orientación profesional.

Hasta en la guerrilla hermana hay problemas parecidos. Me cuentan algunas fuentes que el comandante Antonio García, alto mando del ELN, está perdiendo credibilidad ahora que se ha revelado que en realidad se llama Eliécer Herlinto Chamorro.

En fin, el tema que proponen es ciertamente importante y estoy de acuerdo en que debe discutirse en la mesa de diálogos. Creo sí que se debe dejar para una etapa posterior, cuando estén firmados los acuerdos sobre los temas de la agenda. Esto porque la problemática de la discriminación por nombres puede tener consecuencias explosivas en el proceso si no se aborda con cuidado ya que en esto hay una discusión sobre responsabilidades históricas que puede ser más ardua que el debate mismo sobre el origen de la violencia en el país. Para decirlo en términos coloquiales, no conviene todavía “torear ese avispero”.

Y es que aún hay remanentes de la primera violencia  en apelativos de pila como Laureano, Mariano, Jorge Eliécer, José Liberal,  que reflejaban la filiación partidista de sus padres a partir del 9 de abril y la controversia sobre quién empezó con esa costumbre podría ser desestabilizadora.

Además,  no solamente puede haber agrias controversias entre izquierda y derecha, sino dentro de la izquierda misma, que pueden frustrar los intentos de unidad que tanta falta hace. Por ejemplo, el espinosos tema de si el Partido Comunista, apegado al estalinismo soviético, es culpable de que a partir de la década del 50 del siglo pasado, muchos perros en Colombia se hayan llamado Trotsky, es un asunto que  todavía no estamos en condiciones de discutir con serenidad.

Por otra parte, creo que el debate corre el riesgo de piraquivizarse, en el sentido de que puede algún despistado directivo del grupo político-religioso Mira tratar a las personas con nombres exóticos como discapacitados y eso sí que sería una verdadera revictimización. Esto también me lleva a otra reflexión y es la referente a que la discriminación no es tanto por apelativos sino por extracción social. Si un rico se llama Telésforo o Migdonia y se apellida Ponce de León, Gutiérrez de Piñeres, Lleras, Santos o Pardo de Brigard, perdón por tomar a alguno de ustedes como ejemplo, en el peor de los casos se asume como algo divertido o exótico. Pero si es una persona pobre denominada Dioselina, Tránsito, John Jairo, Exenover, Macaria y además su apellido es Pongutá, Guamán, Rodríguez, Tangarife o Piraquive, automáticamente está condenado a ejercer oficios subalternos, si es que le dan trabajo.

El tema tiene pues tanto de largo como de ancho y no puede ser analizado sin tener en cuenta la realidad social y las relaciones entre el modo de producción, las fuerzas productivas, las contradicciones de clase, la correlación de fuerzas y el contexto sociocultural de la heráldica y la onomástica criollas en el marco de una pérdida de identidad de la nación por culpa de una clase dominante que reniega de su propio pueblo en una época determinada.

Todo este examen concreto de la realidad concreta, desde luego, a la luz del materialismo dialéctico e histórico, reforzados con la memoria y legado del padre de la patria, Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar y Palacios y Blanco. No obstante, insisto, no es el momento.

Más adelante, de nuevo, quizás, quizás, quizás.

Por la misma razón no puedo responder a su inquietud sobre el significado del Seusis Pausivas que tanto los intriga y que revela no tanto curiosidad sino afán de venganza. Aunque estamos en diálogos, no olviden que la guerra continúa y no puedo darles a los enemigos de la paz elementos que pueden usar en contra nuestra. Por lo pronto, lo único que puedo decirles es que tan eufónicos vocablos no tienen relación con las picantes interpretaciones que insinúan. ¡Na que ve con sexo ni mucho menos pasivo!

A propósito de especulaciones, su comunicación tiene la virtud de derrumbar algunos prejuicios que yo tenía sobre ustedes. Cuando oía hablar de Venus Albeiro pensaba que se trataba de la mascota de un programa televisivo. Cachondino Arrechea, la doctora Calentura y Eros Secundino Cabral me sonaban como actores porno de las películas que presentan en las famosas salas X y ahora me entero de que son respetados sexólogos y terapeutas, oriundos de la tan olvidada Costa Pacífica, posiblemente los responsables de darle a mi nombre un sentido y  unas tergiversaciones fuera de lugar.

Pero bueno, estamos en trance de perdón y reconciliación, así que fuera los  rencores. En fin, su propuesta de  ley es interesante, me suena. De hecho, varias situaciones en mis recorridos por el país, antes de que el plan de exterminio del partido al que pertenecí me obligara a tomar las armas, me hacen pensar que este es un fenómeno que no ha sido analizado debidamente y que es de honda importancia en nuestra nación.

 Mencionaré solamente dos anécdotas, ambas ocurridas en el Eje Cafetero, zona que creía muy distinta a mi querida costa Caribe, pero donde encontré un sabor y un mamagallismo muy especiales.

De un paso fugaz por Manizales lo que más recuerdo es el nombre de un abogado con el que tuve que tratar por motivos profesionales. Sus colegas y toda la ciudad, dado que se llamaba Ofni Patiño Amézquita, lo apodaban, ¡no joda! “objeto forense no identificado”.  ¡Erda, con cipote nombre, como pa largarse pa otro planeta!

En La Virginia, casi me desternillo de la risa (ralda) un 31 de diciembre en que departía con la numerosa familia de un amigo. Estábamos tomando en el caserón de su  abuela cuando una persona, al parecer campesino desplazado, tocó la puerta, pidiendo una ayuda. La anciana, que ya no escuchaba muy bien, empezó a llamar a sus nietos para que alguno de ellos atendiera al hombre. Pero al oír la larga lista: Balves, Choter Nabor, Washington, Elcónides, Fernelly, Arduby, Lenit …, el solicitante expresó: Dejemos así madre, está bien, no me dé nada, pero por favor, no me eche los perros.

Por todo lo anterior, encuentro interesante la propuesta y creo que puede integrarse una comisión conjunta compuesta por miembros del gobierno, la guerrilla y la sociedad civil (ojalá con algunos de los futbolistas más destacados, como Radamel Falcao, Willington, Léyder Preciado o el famoso Pepe Lota, los únicos con licencia para llamarse como se les antoje). En ella estaríamos representadas personas con las características compartidas por ustedes y por mí, para hacer una gira que promueva entre la comunidad internacional, como gesto de paz, la no discriminación onomástica y las acciones  afirmativas a favor de este importante segmento de la población, especialmente en España donde se le ha negado el registro a numerosos colombianos por ese motivo.

En nuestro país, la ley propuesta, además, debiera buscar que se garantice la no discriminación de quienes se llamen Carlos, Alberto, Mario, Rafael, Leonardo, Hugo, Julio, Tania, Idaly, Jairo, Astrid, Isabel, Jaime, Carmen, Manuel, Benjamín, Eduardo, Armando, Daniel, etc, porque, viéndolo bien, son los verdaderos nombres raros en Colombia. Por eso y porque puede revivir discusiones sobre su papel en el Caguán y el origen de su fortuna, tal vez no sería muy afortunado llamarla ley Royne.

Quizá sea más una ley Pilatos porque en este asunto, como en tantos otros en esta nación, seguramente los que deben decidir  se lavarán las manos diciendo que todos somos responsables, que es la mejor manera de decir que nadie es responsable.

Entre tanto, la familia que esté libre de tener su excelino, balmore, edilia o fredesminda, que tire la primera leidy, que acá en La Habana la recibirá con los brazos abiertos y rebosante de “compausión”, el viejo “Seusi”.

Atentamente,

Seusis Pausivas Hernández, Jesús Santrich

 

esú

La coca no es cocaína ni el cocalero narcotraficante

Con este título el exministro de salud, exdirector del Centro de Memoria Histórica, Paz y Reconciliación de Bogotá, Camilo González Posso presentó el pasado jueves 8 de junio en la Librería Lubina su último libro en el que realiza trascendentales planteamientos sobre el problema de las drogas de uso ilícito.

En momentos en que se implementan los acuerdos entre el gobierno y las Far-ep y se da inicio a la crucial etapa del llamado posconflicto como paso para la construcción de una paz estable y duradera, uno de los grandes mérito de la obra es la relación que establece con dicho pacto, así como con las propuestas de las organizaciones sociales populares agrupadas en la Cumbre Agraria. Así nos dice en su introducción que “la implementación de los Acuerdos suscritos entre el gobierno Nacional y las FARC en materia de “drogas ilícitas” se puede convertir en la oportunidad para redefiniciones trascendentales en toda la política sobre sustancias psicoactivas y en particular frente a la economía de cultivos declarados ilegales de coca, marihuana y amapola. El compromiso central de ese acuerdo es la formulación de una nueva política, con una nueva visión y con la condición esencial de hacerla de manera participativa con todos los sectores implicados, grupos de interés y sujetos determinantes en el problema y para su solución.”

Entre otros aspectos se cuestiona la política de erradicación total de las plantaciones de coca, sugiriendo que más que una sustitución de cultivos es conveniente una sustitución de usos, ya que esta sustancia tiene muchísimas aplicaciones benéficas en farmacología, medicina y gastronomía. Así mismo, se propone la compra de la cosecha de coca a los cultivadores como parte de una política de desarrollo dirigida fundamentalmente a mejorar las condiciones de vida y asegurar los derechos de la población campesina como un deber del estado,  en el marco de la reconversión económica de las regiones, previo a cualquier programa de erradicación o sustitución.

Por estos días, sin el menor respeto a la soberanía colombiana el gobierno de los Estados Unidos ha vuelto a exigir la reanudación de las aspersiones con glifosato contra los cultivos de coca. Volver a esa modalidad de guerra química sería nefasto para el medio ambiente y el proceso de paz que de suyo enfrenta otras serias dificultades. También significaría una puñalada a la independencia del país y una grosera intromisión en nuestros asuntos internos.

El texto que generosamente comparte Camilo González con la comunidad (está disponible en versión pdf en la red) es un aporte sustancial para la búsqueda de soluciones justas a la compleja problemática de las drogas de uso ilícito.

 

 

 

 

 

 

A falta de títulos, censura

El proceso de revocatoria del alcalde de Bogotá es una de las acciones de participación ciudadana más importantes que se adelantan en este momento en el país. Los convocantes argumentan la gran insatisfacción ciudadana con el mandato del burgomaestre, Enrique Peñalosa.

Ciertamente hay motivos muy serios para este proceso, entre ellos el ataque a la Reserva Van der Hamen y la privatización de la ETB, puntos totalmente contrarios al interés general, que nunca planteó en su campaña electoral.

Además de esos aspectos, que de por sí justifican el más amplio rechazo, recientemente hay dos situaciones que muestran que el personaje sí merece ser revocado no solamente por la mala gestión sino por traicionar la confianza de la ciudadanía.

Peñalosa siempre se mostró como una gran autoridad académica anunciando, como hace el Papa “urbi et orbi-a la ciudad y el mundo” que era una de las personas más preparadas en urbanismo, con doctorado en la materia y ahora reconoce que no tiene maestría ni doctorado. Es claro que para ser alcalde no se necesitan esos títulos pero es igualmente claro que no se debe mentir a la gente de manera tan descarada y no es suficiente que ahora simplemente reconozca el engaño sin pestañear ni ofrecer excusas. En cualquier lugar del mundo un gobernante que incurra en una de esas situaciones simplemente no es digno de seguir representando a la ciudadanía y dimite de su cargo pero en este caso no se plantea ni siquiera como hipótesis el verbo renunciar, que es el más apropiado.

Por otra parte, el veto al rockero venezolano Paul Gillman, inicialmente invitado a la versión Rock al parque 2017, retirado de la programación por Idartes con el pretexto de evitar problemas con un sector de opinión que venía expresando en las redes sociales su rechazo a la actitud progobiernista del músico en su país, refleja una posición totalmente opuesta a la libertad de expresión y al pluralismo que debe guiar una actividad cultural tan importante a nivel nacional distrital e internacional. Ante esta insólita situación el alcalde, en vez de desautorizar a Idartes, respaldó lo que no es otra cosa que una vulgar censura, sin tener siquiera el valor de reconocer que obedece a una decisión política de  respaldo a la oposición venezolana.

Ya fuera mero credencialismo o “farolería” con lo de sus títulos que no existen,  simple sectarismo político o temor a que se escuchara una opinión distinta a la que agencian los grandes medios de comunicación frente a los problemas de nuestro vecino en el caso del rockero, a pesar de su gran estatura física, el alcalde mostró que le falta grandeza como gobernante y dio más argumentos a los que impulsan su revocatoria.

 

La inexorable palinodia de la bigornia

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En el aquelarre antiuribista que con frenesí se ha apoderado de los mass media a partir del gobierno del doctor Santos, se destacan por su virulencia los dos más egregios turiferarios de la bigornia, los señores Daniel Coronell, de profesión seudoisraelita y el ex (?) terrorista León Valencia, quienes posan de perspicaces pesquisistas y no pasan de ser unos verdaderos pisauvas apenas dignos de la atención de las inteligencias superiores.

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Súbete a mi moto

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“Una imagen vale más que mil palabras” es uno de los lemas favoritos de los publicistas. A la vez, los gramáticos podrían ripostar diciendo que una palabra puede más que mil imágenes. En fin, estas y otras inquietudes se despiertan al ver la fotografía del comandante guerrillero Iván Márquez, jefe de la delegación negociadora de las FARC-EP en los diálogos de La Habana en busca de la paz con el gobierno nacional, sonriente y alegre como un niño estrenando juguetes, sentado en una imponente motocicleta Harley Davidson, al parecer en algún lugar de Venezuela.

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Documental sobre Quintín Lame: espiritualidad, memoria, lucha y chicha

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“Mi pensamiento es el de un hijo de la selva que lo vio nacer, que se crió y se educó debajo de ella, como se educan las aves para cantar y se preparan los polluelos, batiendo su plumaje.” MQL

La premier del documental “Quintín Lame, raíz de pueblos”, el miércoles 10 de junio de 2015 superó todas las expectativas. El Centro de Memoria de Bogotá se quedó corto para albergar a la abigarrada multitud de indígenas, negros, uno que otro blanco europeo, anaranjados hare krishnas del Pacto Mundial Consciente y mestizos de todos los colores que acudieron a ver la opera prima del joven cineasta Pedro Pablo Tatay.

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Las otras guerras de Pinzón

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En el ambiente de diálogo con la insurgencia, ya es un lugar común discutir qué hacer con las fuerzas armadas en el llamado posconflicto. Recientemente se armó la clásica tormenta en el vaso de agua con las declaraciones del Presidente sobre la posible incorporación de exguerrilleros a una futura policía rural y reiteradamente se insiste por los altos funcionarios del ejecutivo que el futuro de los cuerpos armados oficiales no se está discutiendo en La Habana.

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