Diciembre en la Colombia profunda III: Jurado con tilde

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Imágenes: Google

El principal puerto colombiano sobre el Pacífico tiene una ubicación privilegiada, casi equidistante del sur y del norte, lo  que lo hace el centro de la navegación de cabotaje a lo largo de los 1300 kilómetros de costa.

Ya es 2018 en la última etapa de mi viaje, que haré tomando barco desde Buenaventura hasta Juradó, muy cerca de la frontera con Panamá. Los primeros minutos en la ciudad son de nostalgia por la ausencia de mis queridas compañeras de viaje, unida al recuerdo de quien fue mi acompañante en recorridos que hicimos en la juventud por rutas marítimas hacia el sur. Siento como si fuera ayer que César Ruiz, quien ofrendó su vida a temprana edad en el torbellino del conflicto armado luchando por una Colombia mejor, está a mi lado preguntando por el Puente El Piñal para que tomáramos el barco, unas veces hacia Gorgona, otras hacia El Charco o Mulatos, a donde intrigados iríamos en búsqueda de una extraña comunidad de rubios que parece un pedazo de Escandinavia en un remoto rincón del litoral colombiano.

Al día siguiente a tempranas horas llego al muelle de donde parten los barcos y se me indica que es el San Esteban el que tomará el rumbo norte. La embarcación es mediana y en ella varios estibadores se dedican a subir ladrillos y muchos bultos con alimentos que llevarán a Bahía Cupica y a Juradó. Hago contacto con el cocinero, un mulato veterano y bajito que me recibe con una sonrisa al saber que tenemos el mismo nombre. Me toma el importe del pasaje, sin expedirme recibo porque “por aquí eso no se usa” y me informa que debo estar hacia las 5 de la tarde porque la salida será a las 6. Su amabilidad se torna rápidamente en confianza porque me pide que le preste ciento cincuenta mil pesos para comprar unas costillitas de cerdo, a lo que le respondo que no estoy en condiciones sino de facilitarle los 20.000 que me debía devolver del  precio pagado.

Aunque estoy acostumbrado a la informalidad y a que muchos tratos de hagan de palabra en la provincia, al abandonar el sitio me entra la duda de si el hombre realmente es de la tripulación y se lo pregunto a los de portería, quienes me dicen que sí. Con un poco más de tranquilidad, por si las dudas regreso donde mi tocayo y le pregunto su número telefónico a lo que accede nuevamente con una sonrisa semidesdentada  y con una suave insistencia en el préstamo, cuestión que evado también con una sonrisa azucarada y dándole mis datos de contacto para que me avise sobre cualquier modificación en el horario.

Al llegar a la hora indicada no encuentro a Jaime sino a otro tripulante que expresa su disgusto al saber que le entregué dinero al cocinero. Pensé que había sido víctima de estafa, pero no, mientras seguía rezogando el hombre tomó mi equipaje y me pidió que lo siguiera, para acomodarme en una de las literas de un estrecho camarote en el segundo piso. Suspiré aliviado y no me pareció tan grave que se me dijera que la partida sería temprano en la mañana siguiente, a la vez que se me informaba que podía quedarme.  Al ver que no se me había enterado del cambio y que así como se postergó, también podría adelantarse sin explicación ni aviso previo, decidí pasar la noche a bordo.

Después de  largas horas en las que apenas pude conciliar por ratos un sueño arrullado por el incesante zumbido de feroces zancudos, llegó el nuevo día trayendo de a poco los demás pasajeros y tripulantes. El barco se fue llenando de la animación propia de la partida, que finalmente fue a las diez de la mañana. No fue muy tranquila porque a los pocos minutos de marcha apareció un hombre cuarentón, moreno claro de estatura mediana y musculatura de boxeador, para decirnos que no podíamos salir de las habitaciones hasta tanto hubiéramos abandonado la bahía. Temí que pudiera tratarse de que el barco llevaba sustancias ilegales, lo cual podría traernos inconvenientes a todos, pero los demás viajeros me dijeron que simplemente estaba prohibido llevar pasajeros y gas a la vez, que era justamente la situación en la que estábamos pero no era muy probable que los guardacostas nos abordaran. Casi una hora duró esta especie de detención domiciliaria porque el mismo personaje, quien era nada más ni nada menos que el capitán, pasó a informarnos que ya podíamos movernos libremente por la nave.

Había desaparecido el peligro de enfrentar a las autoridades portuarias mas no el de volar en átomos como en San Mateo. Sin embargo, me encomendé a San Ricaurte y no volví a pensar en ello porque de lo contrario no hubiera tenido un minuto de tranquilidad.

No sé si llamar a eso informalidad o temeridad pero en todo caso forma parte de la normalidad en un país que vive constantemente al borde del peligro, en el que de acuerdo a la tradición heredada de los españoles “hecha la ley, hecha la trampa” y “se obedece pero no se cumple”.

Al mismo tiempo que se nos abrían las puertas de una relativa libertad, el cielo, hasta ese momento de un celaje oscuro cual toldo gris sobre el inmenso mar, dio lugar a una claridad de añil puro, traspasada por una suave brisa odorante a sal. Pronto estaríamos pasando Bahía Málaga y desde cubierta observaba extasiado el azul traslúcido de las aguas y en lontanaza una costa de intenso verdor. Poco después apenas se insinuaba el pueblo Litoral de San Juan, a cuyo lado el río que lleva su nombre entrega su caudal bravío al Pacífico a través de un delta de unos 300 kilómetros cuadrados. Este delta se conoce como  «Siete Bocas» porque en ese número de brazos se abre la corriente fluvial en sus estertores finales al fundirse con las aguas oceánicas, no sin antes formar numerosas islas rodeadas de manglares.

Apenas intuyo la belleza del abrazo de las aguas y en medio de la gran emoción geográfica recuerdo la triste realidad de que en esa zona un gran número de indígenas wonan ha tenido que refugiarse en el casco urbano del municipio huyendo de los rigores del enfrentamiento entre fuerzas oficiales e insurgentes del ELN, como consecuencia de la ruptura de la tregua que se pactó entre ambas partes. Con gran esfuerzo y sintiéndome impotente  ante tan cruda circunstancia continúo mi periplo rogando fervientemente que se retome el camino del diálogo en búsqueda de una paz que ha resultado más difícil de lo esperado.

 Montañero en alta mar

Se me había dicho que la travesía duraba aproximadamente 17 horas pero luego me informan que son en realidad tres o cuatro días porque el barco debe parar en Bahía Cupica para dejar allí parte de la carga y que además la llegada a Juradó puede retrasarse más si la marea está baja porque en ese caso no puede atracar en su muelle. Tomo todo esto con calma porque si algo tengo claro es que en este tipo de aventuras hay que desechar la prisa y estar preparado para los cambios más intempestivos.

Entre viajeros y tripulantes formamos una pequeña comunidad de cerca de treinta personas y un  perro guardián. Reina una fraternidad silenciosa y discreta. Soy el único que proviene del interior del país y junto con Jorge, el venezolano que tratará de reingresar a Panamá, de donde fue deportado, la única persona que no es de la costa pacífica. Todos los demás son de esta área y desarrollan actividades habituales en alguno de sus pueblos o ciudades.

Las horas transcurren lentamente a bordo. El ritmo es marcado por los horarios de las comidas y por el el sueño nocturno. Se desayuna a las 8 de la mañana, el almuerzo es a las 12 meridiano y la comida se sirve a las 6 de la tarde. El arroz es el rey absoluto de la dieta, apenas complementado por alguna escasa proteína. Noto que el chef me trata con cierta deferencia y que ocasionalmente me sirve alguna porción adicional. Esto me deja sin motivación para reclamarle el dinero sobrante de mi boleto, de modo que tácitamente se queda con las vueltas. En las noches vemos en un viejo proyector alguna película gringa, invariablemente violenta, antes de ir a dormir hacia las 8, hora en la que se apaga la luz eléctrica.

Por suerte no hacía falta dicho alumbrado artificial porque en varias ocasiones en que me desperté en la alta noche, pude ver con asombro como las oscuras aguas marinas eran iluminadas por peces fosforecentes que las cruzaban veloces. Maravillado ante el inefable espectáculo soñaba tratando de imaginar los sorprendentes reinos submarinos de donde habrían salido estas criaturas de brillo indescriptible.

Hubiera querido compartir con todos los compañeros de viaje pero las ocupaciones de unos, el mutismo de otros y mi horario de lecturas apenas me dejaronn espacio para algunos. Cada uno tiene su propia historia y resalto los que me abrieron unas páginas del libro de sus vidas. En ningún barco puede faltar un exconvicto y así encuento que Albeiro, el pinche de cocina, de unos 45 años, negro y achaparrado, pagó 10 años de cárcel en E.U. por narcotráfico. Lo simpático es que en ese tiempo no aprendió inglés allí pero sí se alfabetizó en la prisión en español; recuerda que le daban buen trato y que las condiciones eran buenas pero que a los sindicados de terrorismo sí les dan un trato en extremo severo. Con un nombre que lo predestinaba a la religión y a la concordia, el pasajero más veterano y más sabio era Evangelista Paz, de piel aceitunada, 71 años, de gafas, estatura y complexión medias, jubilado como profesor de navegación marítima del Sena, de trato afable, buena cultura, entusiasta predicador de una rama del budismo. Me comentó que se dedicaba  a vender productos naturistas y resultó ser un gran experto en la cultura negra y de la idiosincrasia de la gente del Pacífico. Por su parte Erasmo, otro negro entrado en años, alto y delgado, se dirigía a retomar su trabajo como panadero en Juradó, después de visitar a su familia en Buenaventura por la temporada decembrina. Victoria, enorme morena de gran caderamen y fortaleza de luchador de sumo, también venía de visitar a su familia y retornaba a su empleo de cocinera en un restaurante. El más dicharachero era Arcesio, negrito menudo y bajo,que decía tener 56 años pero aparentaba por lo menos 10 más, contaba historias de su vida de pescador y se mostraba muy feliz y nada precupado por lo prolongado del viaje porque eran días en que tenía asegurada la comida y “afilaba los dientes” desde antes de cada alimento. La nota de actualidad la puso Jorge, venezolano que intentaba reingresar ilegalmente a Panamá de donde fue expulsado por estar sin documentos. Trabajaba en una compañía de vigilancia, en una de las empresas custodiadas hubo un robo, capturaron al ladrón y cuando fue a declarar él también fue detenido por papeles, ingresando a la misma celda con el delincuente. Estaba desesperado por regresar y no le importaba tener que hacerlo ilegalmente pues su esposa e hijas habían quedado solas y desamparadas en el país istmeño. Era un claro candidato a caer en manos de las redes de traficantes de personas o de drogas que pululan en las áreas fronterizas. Por su parte, Zulia Siágama, mujer indígena que viajaba con su hija Idaly, solamente accedió a decirme sus nombres, tal vez porque la niña estuvo indispuesta por el balanceo de la embarcación la mayor parte del tiempo.

Una nota muy curiosa la puso Arley, joven negro de gran estatura que hablaba de grandes negocios a menudo delante de todos por celular, a veces mencionando cifras millonarias. Esto no tendría nada de extraño, de no ser porque una vez mientras me bañaba en la parte alta del buque lo escuché mientras decía a uno de sus interlocutores telefónicos que se le habían acabado los minutos y le pedía que le hiciera una recarga de 5.000 pesos.

Bahía Cupica

Desde el comienzo de esta aventura deseé que el viaje no fuera muy corto ni de una sola etapa sino que por el contrario esperaba que se hiciera escala al menos en algún pueblo costero para conocer un poco más.  El recorrido continuó  y lentamente pasamos por Pizarro, Nuquí, El Valle, y Bahía Solano, sin detenernos en ninguno de ellos pero al tercer día de navegación fondeamos en Bahía Cupica, hermosa ensenada visitada en ciertas épocas del año por las ballenas jorobadas que suben siguiendo las frías corrientes del sur hasta llegar a estas tibias aguas tropicales. No vimos estos cetáceos por no ser temporada pero sí pudimos disfrutar de la belleza de la bahía y descender a tierra hasta una refrescante cascada de agua dulce. Alternando inmersiones en el mar con el masaje de la cascada, desaparecía cualquier asomo de cansancio que pudiera haber dejado la larga permanencia en el barco.

Al día siguiente volvemos a bajar al continente y al preguntar por el pueblo se nos informa que fue trasladado un poco tierra adentro debido a una creciente del río que lleva su mismo nombre y que lo afectó seriamente unos años atrás. Ahora, para llegar a la población se camina entre un sendero de tablas levantado sobre un exuberante manglar. Apenas estoy recorriendo la calle de entrada cuando uno de los tripulantes me avisa que es hora de volver a la canoa que nos llevará de regreso al San Esteban. Retorno con la nostalgia de no poder saborear un poco más el sabor del villorrio pero con la alegría de haber estado en sus alrededores y con el consuelo de haber saludado y ser despedido por una numerosa y feliz chiquillada que corría feliz y descamisada en los alrededores.

No fueron los infantes los únicos en despedirse con júbilo. Al zarpar de nuevo rumbo al norte, juguetonas parejas de delfines nos escoltaron durante un buen rato saliendo de las aguas para zambullirse de nuevo entre chapoteos, dejándonos el recuerdo inolvidable de una mañana de terciopelo derramado como bendición en el azul turquí del mar del sur.

El río de los cunas

Es ya la mitad del cuarto día y por fin nos acercamos a nuestro destino. Desde niño soñaba con visitar algún día el pueblo que lleva mi apellido aunque con acentuación diferente. Mi padre insistía en que en esa coincidencia había algún mensaje en clave o que por lo menos allí debía dársenos un trato especial. No aspiro a eso y me doy por bien servido con conocer este lugar de la patria tan ligado sonoramente a mis ancestros. De un presunto significado del topónimo como “río de caníbales” que algún ignorante con ínfulas de conocedor me dijo en mi lejana niñez, probablemente con el ánimo de disuadirme del viaje que iba a hacer tarde o temprano, solamente queda un recuerdo sonriente y compasivo, para dar lugar a la verdadera etimología del lugar: “ río de los indios cunas”.

El San Esteban no puede atracar directamente en el pequeño desembarcadero sobre el río Juradó porque lo bajo de la marea le impide ese acercamiento. Por ello tomamos pequeñas lanchas que nos conducen al pueblo.

La cabecera municipal se halla ubicada a orillas del mar, en un territorio insular formado por las desembocaduras de los ríos Juradó y Partadó, los cuales luego de unirse se separan para desembocar en dos bocanas de acceso al mar (boca vieja y boca nueva), conformando así un pequeño islote que queda expuesto a las turbulencias tanto de las aguas marinas como fluviales.

Tres días pasé en el poblado del que de alguna manera soy epónimo, o más bien una especie de homónimo, con la hermandad espiritual que esto comporta. Me atienden y guían amablemente Germán Vélez y Jezra Achito, el uno líder cívico y el otro joven promesa de la comunidad embera que habita selva adentro y que tiene a uno de sus miembros, Alberto, padre de Jezra, regentando los destinos del municipio.

En una caminata por la playa, rumbo a una de las desembocaduras del río que da su nombre al pueblo, encuentro la base de la Armada que fue objeto de un fuerte ataque por parte de las Farc-ep en 1996 con el resultado de decenas de infantes de marina muertos y cerca de 70 tomados como prisioneros por los rebeldes. Pregunté a varias personas sobre ese hecho histórico y noté mucho hermetismo al respecto; solamente dos o tres me dieron datos muy genéricos, agregando que a raíz de la violencia se desplazaron por varios años. Es claro que las heridas dejadas por la guerra tardan en desaparecer.

Aún cuando mis amigos del barco fondeado en las afueras se ofrecían a llevarme en su viaje de regreso, la incertidumbre sobre la fecha de su partida y el saber que podrá demorarse aún más que de venida porque se detendría en varias partes a recoger madera (más el temor incrementar dramáticamente la estadística de consumo de arroz per cápita), me hicieron buscar otras alternativas.

Finalmente logré ser despachado en una avioneta con rumbo a Medellín, para terminar así este involvidable recorrido por la Colombia profunda.

 

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Diciembre en la Colombia Profunda II: San Cipriano

 

Fuente: Google, imágenes de la reserva natural San Cipriano

A Buenaventura los colombianos la asociamos con su zona portuaria y con las playas que enmarcan su bahía. Así una de las canciones más populares la define como “bello puerto del mar mi Buenaventura, donde se aspira siempre la brisa pura”. Ciertamente es su aspecto más conocido, en tanto pocos se preguntan por su área rural, prácticamente desconocida y apenas limitada en el imaginario colectivo a una enigmática selva. A ella quisimos ir para acercarnos al menos parcialmente a esa cara oculta de los 6.078 kilómetros cuadrados del municipio que lo convierten en el mayor de la región pacífica.

Acompañado de mis hermanas Mercedes y Claudia, de la argentina Verónica y de Dora Lucy, salimos de Manizales al fin de la tarde para pernoctar en Guadalajara de Buga, al amparo de su milagroso. Al día siguiente tomamos la carretera al mar, para bajar en un sitio ubicado a unos 30 kilómetros de la ciudad de la buena ventura.

Nos recibe un calor pegajoso y en medio de decenas de personas hacemos fila para cruzar el puente colgante  sobre el río Dagua. Un colorido aviso nos informa que ya estamos en la reserva natural comunitaria de los ríos San Cipriano y Escalerete, de los que se surte de agua la urbe. La catarata de emociones, iniciada en el bamboleo  del puente, se hace más fuerte al abordar una de las “motobrujas”, especie de carritos esferados que transportan carga y personas sobre la vía férrea, movidos por una motocicleta incrustada en su estructura que deja su llanta trasera en la parte externa para que haga contacto con los rieles.

Son cerca de 16 kilómetros entre árboles y pequeñas quebradas, refrescados por el viento y por la sombra que da la vegetación, pasando en una ocasión por un puente sobre otra corriente fluvial y dos o tres veces por túneles. Nos informan que la vía sigue siendo utilizada por el tren y no nos tranquiliza mucho el que el conductor nos diga que solamente es determinados días, que de alguna manera se les avisa y que en esos eventos simplemente se para la brujita y se le baja para ponerla a un costado.

Ya en el pequeño poblado que es centro de la reserva encontramos gran animación entre los habitantes locales, todos negros de piel brillante y sonrisa franca que reciben con entusiasmo a los numerosos visitantes. La aldea se compone de una larga calle al lado de un riachuelo de aguas transparentes y frescas, que le da nombre al santuario, justamente el topónimo de un hombre santo: San Cipriano.

Entre inmersiones en las prístinas aguas y caminatas por los alrededores transcurrieron fugaces como en un sueño hermoso y efímero los dos días vividos en este paraíso escondido. Especialmente impactante fue la visita a la cascada, rincón mágico en el que el agua se desprende cantarina desde un peñón para formar un hermoso charco que recoge y refleja todos los verdes del follaje circundante. Fue nuestro amable guía Crisanto, longilíneo y atlético moreno, que como todos los de su raza muestra cierta indefinición en la edad ya que de jóvenes parecen mayores y de viejos menores de los años que realmente tienen. Especulábamos que podría tener entre 19 y 77 años y él mismo, con risa discreta nos informa que está cerca a los 40.

Mi curiosidad insaciable me llevó a preguntarle por el origen del nombre de la reserva. Me imaginaba, dado el carácter claramente cristiano de la denominación, que tal vez se debiera a un santo de los primeros siglos de la iglesia, quizás originario de la isla de Chipre o de algún país de los que componían el impero bizantino pero muy pronto mis hipotésis hagioeurocentristas se hicieron trizas cuando el anfitrión refirió una historia totalmente local. El río y el lugar se llaman San Cipriano en memoria de un nativo que vivió solo en la cabecera de la fuente por largos años, cuidándola y protegiendo el bosque hasta dormirse para siempre abrazado a sus árboles tutelares a una edad centenaria como los antiguos patriarcas bíblicos.

¡Qué bella y simple anécdota de un santo del pueblo, cuya leyenda no surge de los altares sino de la protección y amor por la vida, la naturaleza, la selva y el agua!

Con el espíritu ancestral del viejo cipriano dejamos en olor de santidad el templo nemoroso dedicado a su memoria y abordamos las brujitas de regreso, a pesar de que aún es lejano el 31 de octubre. De nuevo la adrenalina de su correr rechinante sobre los rieles, interrumpido a mitad de camino por el encuentro con otro vehículo embrujado que venía en sentido contrario. No hay problema, simplemente paran ambos, uno de ellos se desmonta, da paso al otro y todos tan contentos.

Después de dejar la carrilera tomamos rumbo a Buenaventura, donde al compás de ritmos del Pacífico el alegre grupo se divide. Mis hermanas regresarán bronceadas y felices a sus trabajos en Manizales; Verónica y Dora Lucy con energías renovadas tomarán hacia Ituango en labor de defensa de los derechos humanos y yo, el menos laborioso y el más diletante del grupo, continuaré mi periplo, esta vez por el mar, hacia la parte norte del gran océano, con cuyo sencillo relato terminará este viaje por la Colombia profunda.

 

Diciembre en la Colombia profunda I

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Imagen tomada de: Hotel Estelar, Recinto del Pensamiento

A diferencia de los últimos cuatro años en que pasaba las vacaciones decembrinas fuera del país, en esta temporada de fin de 2017 quise internarme en algún lugar de la Colombia profunda. Después de consultar varios aspectos, entre ellos, desde luego el presupuestal, decidí visitar la Costa Pacífica, pasando previamente por mi ciudad natal.

Quiero entonces relatar lo esencial de este viaje en tres etapas: el reencuentro con Manizales, el descubrimiento de una hermosa reserva natural en el Valle del Cauca y un recorrido por el litoral desde Buenaventura  hasta llegar al extremo norte, Juradó, cerca de la frontera con Panamá.

Sinfonía alada

Así como muchas veces en la vida no terminamos de conocernos a nosotros mismos ni a las personas que nos rodean y con frecuencia nos llevamos sorpresas respecto de quien creíamos muy predecible, sucede con las ciudades en que se ha vivido mucho tiempo. Pasé en Manizales  los primeros 32 años de mi vida y la visito por lo menos una vez cada año. El pasado diciembre fui de nuevo, acompañado por mi esposa y una amiga argentina. Con cierto sabor a rutina, ya que había estado en ese sitio unas dos veces, llevamos a la visitante al  Recinto del Pensamiento, uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad. Me encontré con un sitio maravilloso que estremece en cada parte del recorrido y deja una huella imborrable en el recuerdo.

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Fuente: www.eje21.com.co

 

Situado en la vía que conduce a Bogotá, es una mezcla de parque natural y centro de convenciones que forma un remanso de tranquilidad y reflexión. Al visitante lo recibe la serena belleza de un pequeño lago en el que nadan peces rojos, como preámbulo del sendero por un bosque de niebla que puede atravesarse a pie o recorrerse desde el aire en telesillas.

Aún con el sabor y el olor húmedo del bosque en la piel, los ojos asombrados por el verdor de la vegetación y el colorido de las orquídeas que acechan desde los más ocultos rincones, se arriba a otras tres atracciones, a cuál más memorable: el jardín oriental, el mariposario y la colina de las aves.

El primero, con sushermosos  bonsáis y sus árboles de cerezos nos hace viajar al Japón sin necesidad de tomar el avión. El segundo nos adentra en un mundo de ensueño y fantasía entre mariposas, entre las que junto a sus compañeras de variados colores, se destacan algunas precisamente por su falta de color y su delicada transparencia.

Pero, definitivamente el asombro llega a su clímax con el más maravilloso concierto de pájaros que pueda disfrutarse: la sinfonía alada de decenas de colibríes de diferentes especies que irisan el aire con verdes de todos los colores, matizados por una que otra coloración rojiza o pechos  blancos en algunos especímenes. Llegan en diferentes oleadas a libar de las flores o de pequeños recipientes con agua levemente azucarada puestos a su disposición. Acostumbrados a uniformizar, creíamos que estos hermosos pájaros tenían apenas dos o tres variedades y ahora vemos que hay grandes diferencias entre ellos, una de las cuales es el tamaño ya que pueden medir entre 5 y 21 centímetros.

Justamente, cuando llegó otra tanda de pequeños magos del aire, tuvimos la suerte de ver casi al mismo tiempo uno de los más diminutos, haciendo malabares y aleteando alegremente con la majestad de sus ocho centímetros. La inefable emoción fue máxima al ver, oculto entre el ramaje de un árbol, el nidito de uno de ellos, del que asomaba tímidamente como espadín en miniatura el pico de una de las dos crías que lo ocupaban. Fue la visión de apenas unos segundos porque una mayor intrusión o aún la más inocente mirada nos parecían la profanación de ese encantador hogar palpitante de vida mínima y magnífica.

¡Qué vigencia adquirieron en esos momentos los versos del sacrificado periodista Orlando Sierra, nunca fue más cierta su oración a “los pájaros que anidan en la luz y salen con el sol a poner día sobre el mundo”!

Sí, estos picaflores, despertaron en el inolvidable recinto del pensamiento “los colores dormidos de las cosas”, y sacaron la noche de nuestros ojos cansados.

Con la esplendente luz de la vida que trajeron los amiguitos alados teníamos ya la mejor inspiración para la segunda parte del periplo. Dejaríamos la cordillera central para ir más al occidente, a la reserva natural San Cipriano, que referiremos en la siguiente entrega.

 

 

 

Un buen trece

 

iamgen de baco y gutenberg

 

En vibrante evento realizado el pasado miércoles en la Universidad Autónoma, el Taller de Escritores Gabriel García Márquez realizó el cierre de actividades del año que termina.

Ante numerosa y animada presencia de integrantes y amigos el director, Hugo Correa Londoño, hizo un somero balance de la labor adelantada en 2017, que incluye, además de la producción individual de varios de los miembros, la publicación de dos folletos suplementarios de la colección Otrapalabra y el patrocicinio de la edición del trabajo del poeta Tercero Moreno, titulado Viaje al corazón azteca y otras confesiones, del cual, precisamente se hizo el lanzamiento, con presentación del maestro Mario Méndez. Así mismo, informó sobre la próxima publicación de un libro dedicada a la memoria del fundador de este centro literario, maestro Eutiquio Leal con motivo de los 20 años de su deceso, con textos de Jorge Eliécer Pardo, José Martínez y otros estudiosos de su vida y obra.

No podía faltar la evocación de los nuestros que partieron por estas calendas: el poeta y pintor Armando Orozco Tovar y el también bardo y pintor Jairo Maya Betancur. A este último rindió un sentido homenaje el escritor tolimense Álvaro Rojas en medio del respetuoso silencio de los asistentes, conmovidos por el recuerdo de estos grandes amigos que dejaron una huella imborrable en las letras y en los lienzos.

Luego la nostalgia fue dando lugar al asombro de la ficción al escuchar los microrrelatos de Luis Carlos Domínguez que con gran economía de lenguaje y agilidad narrativa mostraron tres historias de ficción que esa noche mágica adquirieron vida en la sintonía lograda entre su autor-lector y los fascinados oyentes. Vale la pena transcribir uno de ellos:

“La Luna.

La gótica espadaña sostenía en magnífico equilibrio la Luna. ¡Noche maravillosa! Exclamó un hombre a la puerta de su tumba. El guardia lo increpó de mala manera: “No es hora de escándalos ni de jolgorios. Usted es un pobre muerto. ¿Qué le importan la noche ni el paisaje?”

El muerto se metió en su casa. Desde allí oía al guardia alegar que le estaban perturbando la paz de los sepulcros, al tiempo que apaleaba al perro diciéndole: “¡Perro burro, cállese! ¿No ve que es sólo una estúpida Luna y no una maravillosa bola de queso?”

Luego de nuevo el turno fue para la poesía: Carlos Julio Ramírez y Andrés Correa Bustamante leyeron varios poemas producto de un trabajo sostenido que cada día se consolida más y que refleja una interesante búsqueda de voces propias y sensibilidades muy especiales. Carlos Julio hizo además la presentación de su composición dedicada a Cien Años de Soledad, en estilo chandé, en su propia voz acompañada de instrumentos de viento y percusión. ¡Macondo dos mil seiscientos metros más cerca de las estrellas en  apretada y atrevida síntesis musical!

Como si fuera poco el hechizo poético y narrativo, el placer estético y la alegría de compartir la palabra y la fraternidad, llegaron a niveles extáticos con el sortilegio de las notas del maestro Víctor Ramírez y la voz de terciopelo de Ligia Suárez en excelente interpretación de dos clásicos de la música colombiana: De regreso a mi pueblo y Cuando voy por la calle.

La memorable velada concluyó con la lectura del texto de Deisy Astrid Melo titulado Anatema, que forma parte del ejercicio propuesto al taller por el maestro José Jaime Castro, consistente en relatar cada uno cómo fue su iniciación con el mundo de la lectura y la escritura. Deisy Astrid contó con ternura cómo fueron sus “primeros acercamientos a la magia de atar vocales a consonantes, vocales a vocales y jugar con ellas”, hasta llegar al punto en que su refugio y muralla fueran los libros, en los que encuentra respetada la soledad y alada la imaginación y tener el gusto de contar cuál fue su “alegría de leer”.

Contagiados con esa alegría y con la complicidad del dios del vino, los asistentes dieron por cerrado el acto y las sesiones del año viejo y se dispusieron con el mejor de los ánimos a afrontar las tareas del nuevo.

 

 

Test básico de cultura general

Armónicos de Conciencia...: Ingeniería Inversa del Cerebro (probablemente hacia el 2050)

Test básico de cultura general

Por Ramon Salas Nomar, El Palindrómico Hipergonádico. Magister en sofrología educativa evolucionista y transustanciación ultraconceptual por succionamiento avícola. Autor de los libros La banalidad del banano (Ediciones Augura, Apartadó 1995), Aplicaciones prácticas del conocimiento inútil (Egg nothing editions, 2009), La desnutrición de las nutrias (Edizioni Ovo Niente, 2010), Recuerdos de mi alzheimer (no puede precisarse la fecha de edición) y Prolegómenos a una aproximación propedéutica del metarrelato de la acreditación, este en coautoría con Frantisek Ximenovic (Coedición Datacrédito – Universidad Autónoma 2011).

Este sencillo cuestionario mide el nivel de cultura básica. Parte de lo más simple a lo complejo pero algunas de las preguntas pueden ser menos fáciles de lo que parece. Adelante, genios, a desempolvar neuronas y ¡buena suerte!

1.El segundo apellido del político Álvaro Gómez Hurtado era:

a. Enríquez

b. Álvarez

c. Hurtadez

d. Hurtado

2. El caballo blanco Palomo de Bolívar era:

a. Roano.

b. Zaino

c. Albo

d. Negro

3. Los nacidos en Solita (Caquetá) son conocidos como:

a. Soliloquios

b. Solitenses

c. Solitarios

d. Solípedos

4. El síndrome de Down fue descubierto por:

a. Lila Downs

b. John Langdon Down

c. Down Hill

d. El medico mongol Baterdene Daun

5. La emisora Bésame es:

a. Deportiva

b. Cultural

c. De música tropical

d. Romántica

6. Rudolf Von Uter podría ser:

a. Un ginecólogo alemán

b- Un criminal de guerra nazi

c. Un espeleólogo

d. Un seudónimo de Jorge Luis Borges

7. La cunicultura es

a. Una cultura basada en caracteres cuneiformes.

b. La práctica del cunilingus.

c. La cría de conejos

d. La construcción de cunas

8. El suicidio es definido como:

a. Matar un suizo

b. Cosa o situación sui generis

c.La autoeliminación.

d. Un sida muy singular

9. Alí ben Humor es:

a. Hermano de Alí Babá

b. Tío de ben Laden.

c. Personaje de David Sánchez Juliao

d. Padre de Alí Humar

10. Sai Baba es:

a. El inventor de las babosadas

b. Científico especializado en el estudio de las babosas.

c. Gurú o guía espiritual hindú

d. Científico dedicado al estudio de los babuinos.

11. El emperador Julio César fue asesinado por:

a. Tirano

b. Negligente

c. Corrupto

d. Bruto

12. Una sacerdotisa del amor tarifado es:

a. Devota de una religión babilónica.

b. Prostituta

c. Virgen de un templo romano

d. Tesorera en un lupanar

13. Arantxa Etcheverry Uruburu es un nombre

a. Vasco

b. Eúskera

c. Todos los anteriores

d. Ninguno de los anteriores

14. Los miembros de número de la Soberana Orden del Pétalo Rosado son:

a. Botánicos aficionados.

b. Gueis.

c. Aristócratas ingleses.

d. Integrantes de una sociedad secreta.

15.Las piedras del Tunjo, llamadas por muchas personas “Las piedras de Tunja”, están situadas en:

a. Buenaventura.

b. Sogamoso.

c. Facatativá.

d. Tunja

16. La Revolución de Octubre (que cumple en este 2017 cien años) se conmemora en el mes de:

a. Febrero.

b. Septiembre.

c. Octubre.

d. Noviembre.

17. Indhira Gandhi era hija de:

a. Mahatma Gandhi.

b. Mao Tse Tung.

c. Ahmed Sukarno.

d. Jawaharlal Nehru

18. La bigornia es:

a. Un mantra creado por José Obdulio Gaviria.

b. Un yunque de dos cuernos.

c. Una blasfemia.

d. Un instrumento para medir el índice de migración interna.

19. El can can es:

a. El padre del Gran Kan.

b.  El hijo del Gran Kan.

c. Un baile para dos perros.

d. Un baile de los cabarets parisinos.

20. Miguel, Guido y Manuel son:

a. Un trío de boleristas

b. Los primos Nule.

c. Los Ñoños del departamento de Sucre.

d. Los sobrinos del Pato Donald

21 Roma fue fundada por:

a. Romeo y Julieta.

b. Rómulo y Rémulo.

c. El indio Rómulo.

d. Rómulo y Remo.

22. La halterofilia es:

a. El levantamiento de pesas.

b. El estudio de los estados alterados.

c. La alteración de pesos y medidas.

d. El amor por los santos

Puntuación:

De uno a seis: nunca es tarde para volver a la escuela primaria.

De siete a  trece: tal vez no fue buena idea hacer el bachillerato por radio.

De catorce a veintidós: felicitaciones, tienes el nivel suficiente para entender las telenovelas.

 

SOS por los niños de La Guajira

La defensora de derechos humanos Dora Lucy Arias que ha acompañado decididamente al pueblo wayuú en su lucha por la supervivencia física y cultural frente a la arremetida de la gran minería que adelantan empresas extranjeras con la complicidad del gobierno está haciendo un llamado a diferentes entidades y personas a raíz de esta problemática.

Por la importancia de la causa y lo dramático de la situación transcribimos textualmente su sentida invocación.

Queridas/os:

He llegado antenoche de la Guajira.  Nunca había percibido tanto como ahora el horror de su lento desvanecimiento.  En el resguardo de Provincial, como en el flautista de Hamelin, la existencia de los niños languidece.  La empresa ha reabierto un tajo antiguo (ampliación Patilla) que queda aun más cerca de las casas. Hay muchos chiquitos enfermos y algunos han muerto.

Me quedé a dormir como lo hago a veces… En la madrugada llegó un hombre muy angustiado pidiendo auxilio para llevar a su bebé al hospital. José el dueño de casa salió como estaba, en pantaloneta, descalzo, sin camisa ni documentos a buscar atención médica urgente en Barrancas, la cabecera municipal.  Entre tanto, los niños del mismo hogar de José tosían incesantemente y esperaban noticias del otro “primito internado en la UCI”; me sorprendió la familiaridad con que los mismos niños se referían a la sigla (Unidad de Cuidados Intensivos).  La ansiedad del mensaje por llegar se tragaba la misma tos, las palabras, y a veces el llanto.

Esperábamos. El “silencio” en la madrugada que por momentos busca instalarse, era invadido por el ruido de la maquinaria minera que extrae carbón las 24 horas.

José regresó a las 4 de la mañana satisfecho porque “el bebé estaba siendo atendido”; lo había dejado en el hospital con el padre y la madre embarazada “recuperándose fuera del resguardo”.  Tal como llegó y sin dormir, José se hizo a sus zapatos, una camisa y la gorra que nunca abandona pues había que ir al río a buscar algo de agua para el baño de su huesped. Luego de un rato volvio con Luz Ángela; habían ido y aprovechado para “refrescarse”. Trajeron dos galones de agua para surtir la casa. Uno era para mí. El líquido que con tanto cariño me ofrecían estaba bastante turbio; ni modos, me bañé más como ritual de asimilación que de aseo. Luego en la tarde unas amigas me advertirían lo contaminado que está el río, entre otras cosas por las descargas que últimamente recibe de los reasentamientos humanos que sin los requerimientos técnicos promovió la empresa aguas arriba.

La gente de este resguardo hoy se encuentra cercada por tres tajos mineros en donde a diario hay explosiones de dinamita para remover el suelo que luego es recogido por palas y vehículos enormes que lo llevan a silos que pueden contener hasta 13 mil toneladas de carbón; de allí el tren se alimenta en sus recorridos diarios con destino al puerto de embarque.

Hace casi dos meses una gran parte de la comunidad está en paro. Atraviesan una cabuya (lazo de fibra natural) en la única vía vehicular del resguardo; con ello impiden el paso de Cerrejón cuando simula ir a controlar la contaminación en monitores que, según la comunidad “no monitorean nada”. La comunidad denuncia que hace ya mucho tiempo no tienen agua potable; que no hay transporte para que los niños vayan a estudiar; que el trabajo se redujo a esperar un empleo que nunca llega de la empresa Cerrejón; que  la salud de la comunidad está en franco deterioro y que su territorio cada vez más contaminado ha dejado de ofrecerles alimentos.

Engañado por la empresa, este resguardo hace dos años llegó a lo que hoy se conoce como “el mal acuerdo” con la empresa. Con él pretendían la compensación de más de treinta años de daños por la explotación minera. El abuso de poder empresarial logro manipular a un puñado de líderes para que aceptara transar los derechos y reclamaciones de la comunidad por el 0.6% de lo que eran sus exigencias.  Aun así, según dice la comunidad, la empresa tampoco han cumplido “el mal acuerdo”.

Parte importante de las obligaciones que tiene Cerrejón, busca resolverlas con programas estatales (como el Servicio Nacional de Aprendizaje SENA) a los cuales deberían tener derecho los jovenes de la comunidad sin necesidad de su intervención; así como con el dinero de la cooperación internacional que recibe a través de sus fundaciones (por las que además recibe grandes beneficios en descuentos tributarios)….

En fin, amigos, luego de narrarles estas vivencias que se me quedaron pegadas a la piel como el ague turbia que amorosamente se me ofreció.. ….. contarles que ayer estimamos urgente, hacer:

Una misión de observación para evidenciar la situación de salud de la comunidad de Provincial e ir al arroyo Bruno para fortalecer el mensaje de protección al cauce natural que quieren sustituír para explotar 40 millones de toneladas que hay en su subsuelo.

Sería entre el 29 de septiembre (llegando primer vuelo a Valledupar) y el 1 de octubre (saliendo último vuelo de Rioacha).  Conversé con unos periodistas, actrices y académicos y están interesados en ir pero examinarán esta semana la posibilidad concreta de acompañar.

También revisaremos en el presupuesto del CAJAR opciones de apoyo económico que podamos encontrar, por lo menos para atender durante los tres días los requerimientos locales de transporte y comida.

Con esto que es una información ´fresca´, incompleta y preliminar que opinan? Ven la posibilidad de que alguien de sus países pueda acompañar?  Qué otras ideas les surgen?

Como ven esta idea se desarrolla desde hace apenas unas horas. En la medida en que tenga más información les haré saber; hay muchas cosas por concretar esta semana…

Abrazos y todo el cariño,

 

dora lucy

 

PD: Al llegar a casa me encontré con estos vídeos que me hablan de las impresionantes desigualdades que genera la empresa; algo que se van asumiendo como natural….

 

https://www.youtube.com/watch?v=PvYQa3IJ0mg

(https://es.video.search.yahoo.com/search/video?fr=moz35&p=mina+del+cerrej%C3%B3n#id=7&vid=c3a41d189cc794fd757aeb511b02516d&action=view)

 

Y algunos que hablan de la situación de Provincial:

 

Paro:

 

Salud: “El mal vecino”

 

“La naturaleza provee todo para suplir las necesidades del ser humano, pero no para saciar su codicia” Mahatma Gandhi

La sacó del planeta

Fotos de Quásares

En el lenguaje coloquial se dice que alguien la sacó del estadio cuando realiza una acción excepcional. Con la obra La eternidad interrumpida Fernando Iriarte Martínez, escritor de varias crónicas y novelas históricas, nos lleva al mundo de la poesía, pero no de una lírica corriente sino literalmente cósmica, con la cual no solamente la sacó del estadio sino del pequeño punto azul que nos fue asignado como casa en el cosmos.

Con el título La eternidad interrumpida recoge decenas de poemas, escritos, de acuerdo con su prologuista Fernando Denis “con carbón de las minas y ardiendo de fiebre”, en los que “la poesía misma se interroga sobre su propia soledad y sus carencias”. Añadiríamos que sus versos vagan en el tiempo y en el espacio, en la noche estelar y en el oscuro corazón humano, bajo la aplastante sensación de que “el giro de un protón puede matarnos pero nacemos a cada instante”.

Excelente aporte de este autor y de la editorial Uniediciones del grupo Ibáñez que enriquece la colección Zenócrate y añade una joya a la poética colombiana ( y universal por derecho propio ya que se metió en las propias entrañas del monstruo cósmico) ayudando a que nuestro paso por la vastedad del espacio-tiempo tenga una  pausa lírica que interrumpe la eternidad para disfrutar de metáforas estelares en la trascendente efemeridad de nuestras vidas.

 

Solidaridad con Seusis

En momentos en que Jesús Santrich se ha unido a la huelga de hambre que adelantan cientos de miembros de las Farc-ep reclamando que se haga efectiva la ley de amnistía e indulto sin más dilaciones, me uno a ese reclamo y en solidaridad revivo una comunicación que se le hizo llegar hace casi tres años a este jefe insurgente. Como parte de la memoria historicómica del país la presento junto con la respuesta.

 

Bogotá D.C.,  julio de 2014.

Señor

SEUSIS PAUSIVAS HERNÁNDEZ

Integrante del equipo negociador de las Farc-ep

La Habana, Cuba

 

Cordial saludo de colegas.

Nos hemos atrevido a dirigirle esta comunicación, más que en su calidad de jefe insurgente, por sus especiales características de llevar un nombre  aparentemente extraño, condición que es común a muchos compatriotas y que llevamos con resignación los abajo firmantes.

Somos un colectivo denominado los “sin tocayo”, compuesto por personas de diferentes estratos sociales, regiones y afiliaciones políticas diversas, con el denominador común de portar nombres a primera vista raros pero al menos inolvidables.

Reconocemos que nos producía recelo su pertenencia a la organización armada que representa, el cual se acrecentaba con su alias y la expresión adusta, enmarcada en gafas oscuras, como para no dejar ver la mirada.  Al comienzo de los diálogos, su nombre de combate, Jesús Santrich, hacía pensar en un tenebroso sujeto balcánico o en partisanos de otras latitudes.

Si a esto le añadimos su enigmática respuesta “quizás, quizás, quizás”, como en un conocido bolero, a la pregunta de si las Farc reconocerían e indemnizarían a sus víctimas, es natural entender la aprehensión que despertaba entre nosotros, así como entre muchas personas de la comunidad.

Sin embargo, al enterarnos de que el uso de lentes obedece a una aguda pérdida de la visión que lo deja en los límites de la invidencia, y especialmente, al saber que su verdadero nombre es Seusis Pausivas Hernández, han desaparecido las prevenciones. De ahí surgió, si no simpatía, al menos cierta benevolencia al comprobar que es nuestro compañero en estas lides de cargar con el estigma de una denominación personal fuera de lo común y en muchos casos estrambótica.

En aras de esa confianza, como comienzo de este contacto, nos permitimos preguntarle cuál es el verdadero significado y antecedentes de su gracia, ese enigmático Seusis Pausivas, porque en realidad nos causa la mayor curiosidad y se ha prestado a las más diversas interpretaciones. Hay quienes, posiblemente sesgados por su conocimiento de la historia, lo consideran una variante de Pausanias, personaje asociado a Alejandro Magno. Otros, quizás influidos por las tesis de Freud, creen que inconscientemente se insinúa la idea de “sexo pasivo”. En fin, para no entrar en el terreno de las especulaciones, quién más indicado para aclarar el punto, que el sujeto pausivo de esa denominación.

Y es que si bien en Colombia abundamos, hay que reconocer que al menos para quienes tenemos algún grado de figuración pública y un nombre que se sale de la sonoridad de los considerados “normales”, no se hacen esperar las burlas más despiadadas, cuando no los rumores o comentarios más descalificantes, lo que, sin duda, hace aún más difícil la labor, especialmente cuando se trata de la política. A título de ejemplo reseñamos dos casos emblemáticos:

Al reconocido congresista Telésforo Pedraza, por lo demás firmante de esta misiva, se le ha querido vincular a la oscura conspiración del cartel de la contratación en la capital del país, señalándolo, sin la menor prueba, como el hombre de atrás en los contratos para la dotación de semáforos y el poder en la sombra en la empresa de teléfonos. La verdad es mucho menos escabrosa porque simplemente cuando sus padres discutían cómo bautizarlo, el uno se empeñaba en que debía ser Semáforo, en tanto la otra insistía en Teléfono. Finalmente se pusieron de acuerdo combinando ambos y de esa manera se logró un resultado asaz interesante, a la vez sonoro y luminoso, que al menos merecería más respeto.

Mayor ha sido la tragedia de uno de nosotros, al llevar como nombre el de dos personajes famosos. Esto no sería ninguna novedad en una nación en la que abundan los Nikita Krushev, los John Kennedy, los Richard Nixon y en el que son legión las laidis, miladis, princesa diana, lady dayam y todas sus variantes, surgidas como hongos después de la lluvia, a partir del matrimonio de Lady Diana con el adusto y caballuno Carlos en 1981. Pero si alguien carga con el inri de llamarse como el maníaco austriaco que originó la Segunda Guerra Mundial y se caracterizó por el más  vil racismo, complementado con el apellido del ilustre ginebrino padre de la teoría del contrato social, seguramente pasará muchas dificultades en cualquier contexto y tal vez no tenga muy fácil el ingreso a Israel, a pesar de ser un destacado miembro de las negritudes colombianas que lucha por los derechos de éstas y por los derechos humanos en general.

Cabe  aquí una pequeña reflexión: Es muy fácil hacer mofa despiadada y fácil de personajes como Teodolindo y Yidis pero no nos tomamos el trabajo de averiguar qué hay más allá de esos nombres y de sus tiernos corazones reeleccionistas.

Finalmente, estimado Sexis, concluimos solicitándole incluir en la agenda de las conversaciones con el gobierno nacional, medidas de no discriminación hacia nosotros, lo mismo que  algún tipo de apoyo bien sea económico, en terapias, exención del servicio militar, garantía de inclusión en las listas o ternas para cargos públicos, etc. Serían decisiones de elemental justicia y equidad y un homenaje a uno de los inspiradores de nuestro club, el recientemente fallecido Royne Chávez, exesposo de una figura también muy de nuestros afectos, la gloriosa Maureen Belki Ramírez Cardona, que constituirían un verdadero “collar de perlas finas” para esta sufrida comunidad.

Atentamente,

 

Venus Albeiro Silva,                                                                Zita Froyla Tinoco Arocha,

Concejal de Bogotá                                                                 Abogada

 

Norfalia Carabalí                                                                     Telésforo Pedraza

Deportista                                                                                Representante a la Cámara

 

Erit Alpher Rojas,      Hitler Rousseau Chaverra                         Maxlinder Pichón

Analista social                Politólogo                                      Juez del Circuito de Barranquilla

 

Macallister Tafur                         Weildler Guerra      Ecce Homo Cetina     Arritokieta Pimentel

Periodistas

 

Cerveleón Moncada                   Melvin Tarquino           Jota Be Franklin

Abogados

 

Jarlinson Pantano               Darwin  Atapuma     Nairo Quintana

Ciclistas

Efer Arocha                                                  Helmut Dioney Vallejo Tunjo

Escritor                                           Personero delegado disciplinario I de Bogotá

 

Nerthing Mauricio Aguilar                     Holger Horacio Díaz          Morgan Emigdio Doria Paternina

Senador                                                Representante a la Cámara             Edil de Engativá-Bogotá-

 

Nolasco Arlet Présiga                 Eprigmacio Muñetones                     Coprulfo Mier Daza

Exconcejal de Apartadó         Dirigente cívico de Villeta                       Bacteriólogo

 

Cachondino Arrechea                 Ninfa Deseosa Calentura              Eros Secundino Cabral

Terapeutas sexuales

 

Policarpa Bailarín                            Balves Jaider Villa Consuegra         Primitivo Alféizar Martínez

Coreógrafa                                              Folclorólogo                                   Anticuario

 

Trujimán Aparecido González                                             Biscatronio Onomástico Gómez

Traductor                                                                                         Experto en heráldica

 

Sidonio Papilom                                  Condonio Preventor                       Gonorraldo Sifilanis

Médicos especialistas en ETS

 

Bryan Migdonio Mendieta

Magistrado del Tribunal de Tunja

 

Matriciano Fonúter                           Claudia Hetaira Putanesky              Lascivio Rijoso Méndez

Médico ginecoobstetra                               Trabajadora sexual                           Sexólogo

 

Moyenei Dioscórides Hernández               Bethoven Herrera                        Medófilo Medina

Profesores de la Universidad Nacional

 

Ana Lesbia Saffon                                 Gueison Sodomio Buterflai                  Grace Kely

Dirigentes de  Colombia Diversa

 

Gerly Hassam Gómez                                        Santa Lucía Gómez

Humorista                                                           Madre de Hassam

 

Dígnar Agudelo                                                    Lesmang Orzón Otavo Aparicio

Cambista                                                                     Trabajador social

Óptima Perfectina Cabal                                       Florindo Céspedes

Experta en gestión de calidad                                     Jardinero

 

Jenifer Alexis    Figarón                            Aries Vigot                      Ronny Aniceto Sacatines

Peluquero                                            Cantautor llanero                              Expendedor de licores

 

Mao de Jesús Guevara                                                         Elmer Cenario

Reinsertado, exenlace entre EPL y ELN                         Reinsertado de las AUC

 

Miguel Epitafio Sepúlveda            Juana Lapidia Campos de Paz        Ataulfo Campo Santos

Empresarios de pompas fúnebres

 

Eunuco Onán Pajuelo Ánimus Jocandi Odaruj
Consultor en planificación familiar                                                 Magíster en succionamiento avícola

 

Siguen más firmas …

La Habana,  julio de 2014.

 

Señore(a)s

Venus Albeiro Silva,  Zita Froyla Tinoco, Norfalia Carabalí, Telésforo Pedraza y demás firmantes

Bogotá

Estimada(o)s compañero(a)s:

Sea lo primero agradecer su deferencia al escribirme y dirigirse a mí por mi nombre de pila, que ya tenía casi olvidado. ¡ Eche, lo que ej la vida y la falta de memoria hijtórica en nuejtropaí!. Dentro de las muchas comunicaciones que nos llegan, esta es la que más ha tocado mi alma. Son ustedes los únicos que se han interesado por mi situación personal y por el enigma que hay detrás de la denominación que tuve en la primera  etapa de mi existencia.

A la vez, su carta tiene el mérito de plantear una situación que caracteriza a muchos compatriotas y que nos identifica como un pueblo realmente diverso también en la onomástica. Tenemos nombres para todos los gustos, que además reflejan tanto la historia como la geografía, no digamos ya de Colombia sino del planeta entero.

No hay necesidad de salir del país para ver en coterráneos todo tipo de personajes históricos, desde un luis XV hasta una gran gama de plinios, nerones, naseres y lenines, entre otros. También para conocer francias, argentinas, italias, arabias  y otras naciones. Baste recordar que en los diálogos de paz, una de las negociadoras del gobierno es la doctora Nigeria Rentería, lo que nos reconcilia con nuestras raíces africanas, pero puede traernos problemas con el grupo  que está secuestrando niñas en ese país.

Pero bueno, lo que quiero resaltar es que si por allá llueve, por acá no escampa. Ustedes se quejan de las burlas y discriminaciones por los nombres pero nosotros, en el campo de la izquierda sí que sabemos lo que es eso.

Me remito a varias de las víctimas de la Unión Patriótica, entre ellos el inolvidable compañero Sofronio Hernández, exdiputado de Antioquia asesinado en Panamá, acusado falsamente de vínculos con la guerrilla. También a Geminiano Pérez, dirigente cordobés herido en atentado criminal en su propia casa. Otros perseguidos de la izquierda legal han sido Estalin Motta y Athemay Esterling, quienes debieron exiliarse o entrar en la clandestinidad ante el acoso que sufrían. Vaya uno a saber si la persecución contra ellos, de suyo cruel e implacable, no se hizo más sañuda a raíz del interés que sus denominaciones personales despertaban entre el pueblo.

Y ya que hablamos de víctimas y estamos a un año de la feroz represión  a la protesta campesina en el Catatumbo, recordemos a los muertos por las balas del ejército y la policía. Entre otros están los compañeros Edinson Franco, Diomar Angarita y Hermides Palacio. Y como parte de los numerosos detenidos injustamente, aún privados de la libertad,  destacamos a Osnéider Balmaceda, Helivanet Uribe y Jeison Antonio Coronel.

Ciertamente también tenemos en las filas muchos Juan Johnatan, Daisy Margarita, Miguel Maicol, Arladys, William Guillermo, Estiven y similares, pero de acuerdo a nuestros estatutos y a nuestra propia razón de ser, se les da, lo mismo que a todos, igual trato. Solo recuerdo una excepción, ya superada, de los privilegios que se le concedieron a un miembro del Bloque Sur, al que el comandante, el histórico camarada Montegranario Cuenca le tomó un aprecio especial y lo ingresó sin el curso preparatorio, por considerar que al llamarse Guerrillermo, no necesitaba ningún tipo de inducción ni orientación profesional.

Hasta en la guerrilla hermana hay problemas parecidos. Me cuentan algunas fuentes que el comandante Antonio García, alto mando del ELN, está perdiendo credibilidad ahora que se ha revelado que en realidad se llama Eliécer Herlinto Chamorro.

En fin, el tema que proponen es ciertamente importante y estoy de acuerdo en que debe discutirse en la mesa de diálogos. Creo sí que se debe dejar para una etapa posterior, cuando estén firmados los acuerdos sobre los temas de la agenda. Esto porque la problemática de la discriminación por nombres puede tener consecuencias explosivas en el proceso si no se aborda con cuidado ya que en esto hay una discusión sobre responsabilidades históricas que puede ser más ardua que el debate mismo sobre el origen de la violencia en el país. Para decirlo en términos coloquiales, no conviene todavía “torear ese avispero”.

Y es que aún hay remanentes de la primera violencia  en apelativos de pila como Laureano, Mariano, Jorge Eliécer, José Liberal,  que reflejaban la filiación partidista de sus padres a partir del 9 de abril y la controversia sobre quién empezó con esa costumbre podría ser desestabilizadora.

Además,  no solamente puede haber agrias controversias entre izquierda y derecha, sino dentro de la izquierda misma, que pueden frustrar los intentos de unidad que tanta falta hace. Por ejemplo, el espinosos tema de si el Partido Comunista, apegado al estalinismo soviético, es culpable de que a partir de la década del 50 del siglo pasado, muchos perros en Colombia se hayan llamado Trotsky, es un asunto que  todavía no estamos en condiciones de discutir con serenidad.

Por otra parte, creo que el debate corre el riesgo de piraquivizarse, en el sentido de que puede algún despistado directivo del grupo político-religioso Mira tratar a las personas con nombres exóticos como discapacitados y eso sí que sería una verdadera revictimización. Esto también me lleva a otra reflexión y es la referente a que la discriminación no es tanto por apelativos sino por extracción social. Si un rico se llama Telésforo o Migdonia y se apellida Ponce de León, Gutiérrez de Piñeres, Lleras, Santos o Pardo de Brigard, perdón por tomar a alguno de ustedes como ejemplo, en el peor de los casos se asume como algo divertido o exótico. Pero si es una persona pobre denominada Dioselina, Tránsito, John Jairo, Exenover, Macaria y además su apellido es Pongutá, Guamán, Rodríguez, Tangarife o Piraquive, automáticamente está condenado a ejercer oficios subalternos, si es que le dan trabajo.

El tema tiene pues tanto de largo como de ancho y no puede ser analizado sin tener en cuenta la realidad social y las relaciones entre el modo de producción, las fuerzas productivas, las contradicciones de clase, la correlación de fuerzas y el contexto sociocultural de la heráldica y la onomástica criollas en el marco de una pérdida de identidad de la nación por culpa de una clase dominante que reniega de su propio pueblo en una época determinada.

Todo este examen concreto de la realidad concreta, desde luego, a la luz del materialismo dialéctico e histórico, reforzados con la memoria y legado del padre de la patria, Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar y Palacios y Blanco. No obstante, insisto, no es el momento.

Más adelante, de nuevo, quizás, quizás, quizás.

Por la misma razón no puedo responder a su inquietud sobre el significado del Seusis Pausivas que tanto los intriga y que revela no tanto curiosidad sino afán de venganza. Aunque estamos en diálogos, no olviden que la guerra continúa y no puedo darles a los enemigos de la paz elementos que pueden usar en contra nuestra. Por lo pronto, lo único que puedo decirles es que tan eufónicos vocablos no tienen relación con las picantes interpretaciones que insinúan. ¡Na que ve con sexo ni mucho menos pasivo!

A propósito de especulaciones, su comunicación tiene la virtud de derrumbar algunos prejuicios que yo tenía sobre ustedes. Cuando oía hablar de Venus Albeiro pensaba que se trataba de la mascota de un programa televisivo. Cachondino Arrechea, la doctora Calentura y Eros Secundino Cabral me sonaban como actores porno de las películas que presentan en las famosas salas X y ahora me entero de que son respetados sexólogos y terapeutas, oriundos de la tan olvidada Costa Pacífica, posiblemente los responsables de darle a mi nombre un sentido y  unas tergiversaciones fuera de lugar.

Pero bueno, estamos en trance de perdón y reconciliación, así que fuera los  rencores. En fin, su propuesta de  ley es interesante, me suena. De hecho, varias situaciones en mis recorridos por el país, antes de que el plan de exterminio del partido al que pertenecí me obligara a tomar las armas, me hacen pensar que este es un fenómeno que no ha sido analizado debidamente y que es de honda importancia en nuestra nación.

 Mencionaré solamente dos anécdotas, ambas ocurridas en el Eje Cafetero, zona que creía muy distinta a mi querida costa Caribe, pero donde encontré un sabor y un mamagallismo muy especiales.

De un paso fugaz por Manizales lo que más recuerdo es el nombre de un abogado con el que tuve que tratar por motivos profesionales. Sus colegas y toda la ciudad, dado que se llamaba Ofni Patiño Amézquita, lo apodaban, ¡no joda! “objeto forense no identificado”.  ¡Erda, con cipote nombre, como pa largarse pa otro planeta!

En La Virginia, casi me desternillo de la risa (ralda) un 31 de diciembre en que departía con la numerosa familia de un amigo. Estábamos tomando en el caserón de su  abuela cuando una persona, al parecer campesino desplazado, tocó la puerta, pidiendo una ayuda. La anciana, que ya no escuchaba muy bien, empezó a llamar a sus nietos para que alguno de ellos atendiera al hombre. Pero al oír la larga lista: Balves, Choter Nabor, Washington, Elcónides, Fernelly, Arduby, Lenit …, el solicitante expresó: Dejemos así madre, está bien, no me dé nada, pero por favor, no me eche los perros.

Por todo lo anterior, encuentro interesante la propuesta y creo que puede integrarse una comisión conjunta compuesta por miembros del gobierno, la guerrilla y la sociedad civil (ojalá con algunos de los futbolistas más destacados, como Radamel Falcao, Willington, Léyder Preciado o el famoso Pepe Lota, los únicos con licencia para llamarse como se les antoje). En ella estaríamos representadas personas con las características compartidas por ustedes y por mí, para hacer una gira que promueva entre la comunidad internacional, como gesto de paz, la no discriminación onomástica y las acciones  afirmativas a favor de este importante segmento de la población, especialmente en España donde se le ha negado el registro a numerosos colombianos por ese motivo.

En nuestro país, la ley propuesta, además, debiera buscar que se garantice la no discriminación de quienes se llamen Carlos, Alberto, Mario, Rafael, Leonardo, Hugo, Julio, Tania, Idaly, Jairo, Astrid, Isabel, Jaime, Carmen, Manuel, Benjamín, Eduardo, Armando, Daniel, etc, porque, viéndolo bien, son los verdaderos nombres raros en Colombia. Por eso y porque puede revivir discusiones sobre su papel en el Caguán y el origen de su fortuna, tal vez no sería muy afortunado llamarla ley Royne.

Quizá sea más una ley Pilatos porque en este asunto, como en tantos otros en esta nación, seguramente los que deben decidir  se lavarán las manos diciendo que todos somos responsables, que es la mejor manera de decir que nadie es responsable.

Entre tanto, la familia que esté libre de tener su excelino, balmore, edilia o fredesminda, que tire la primera leidy, que acá en La Habana la recibirá con los brazos abiertos y rebosante de “compausión”, el viejo “Seusi”.

Atentamente,

Seusis Pausivas Hernández, Jesús Santrich

 

esú

La coca no es cocaína ni el cocalero narcotraficante

Con este título el exministro de salud, exdirector del Centro de Memoria Histórica, Paz y Reconciliación de Bogotá, Camilo González Posso presentó el pasado jueves 8 de junio en la Librería Lubina su último libro en el que realiza trascendentales planteamientos sobre el problema de las drogas de uso ilícito.

En momentos en que se implementan los acuerdos entre el gobierno y las Far-ep y se da inicio a la crucial etapa del llamado posconflicto como paso para la construcción de una paz estable y duradera, uno de los grandes mérito de la obra es la relación que establece con dicho pacto, así como con las propuestas de las organizaciones sociales populares agrupadas en la Cumbre Agraria. Así nos dice en su introducción que “la implementación de los Acuerdos suscritos entre el gobierno Nacional y las FARC en materia de “drogas ilícitas” se puede convertir en la oportunidad para redefiniciones trascendentales en toda la política sobre sustancias psicoactivas y en particular frente a la economía de cultivos declarados ilegales de coca, marihuana y amapola. El compromiso central de ese acuerdo es la formulación de una nueva política, con una nueva visión y con la condición esencial de hacerla de manera participativa con todos los sectores implicados, grupos de interés y sujetos determinantes en el problema y para su solución.”

Entre otros aspectos se cuestiona la política de erradicación total de las plantaciones de coca, sugiriendo que más que una sustitución de cultivos es conveniente una sustitución de usos, ya que esta sustancia tiene muchísimas aplicaciones benéficas en farmacología, medicina y gastronomía. Así mismo, se propone la compra de la cosecha de coca a los cultivadores como parte de una política de desarrollo dirigida fundamentalmente a mejorar las condiciones de vida y asegurar los derechos de la población campesina como un deber del estado,  en el marco de la reconversión económica de las regiones, previo a cualquier programa de erradicación o sustitución.

Por estos días, sin el menor respeto a la soberanía colombiana el gobierno de los Estados Unidos ha vuelto a exigir la reanudación de las aspersiones con glifosato contra los cultivos de coca. Volver a esa modalidad de guerra química sería nefasto para el medio ambiente y el proceso de paz que de suyo enfrenta otras serias dificultades. También significaría una puñalada a la independencia del país y una grosera intromisión en nuestros asuntos internos.

El texto que generosamente comparte Camilo González con la comunidad (está disponible en versión pdf en la red) es un aporte sustancial para la búsqueda de soluciones justas a la compleja problemática de las drogas de uso ilícito.

 

 

 

 

 

 

A falta de títulos, censura

El proceso de revocatoria del alcalde de Bogotá es una de las acciones de participación ciudadana más importantes que se adelantan en este momento en el país. Los convocantes argumentan la gran insatisfacción ciudadana con el mandato del burgomaestre, Enrique Peñalosa.

Ciertamente hay motivos muy serios para este proceso, entre ellos el ataque a la Reserva Van der Hamen y la privatización de la ETB, puntos totalmente contrarios al interés general, que nunca planteó en su campaña electoral.

Además de esos aspectos, que de por sí justifican el más amplio rechazo, recientemente hay dos situaciones que muestran que el personaje sí merece ser revocado no solamente por la mala gestión sino por traicionar la confianza de la ciudadanía.

Peñalosa siempre se mostró como una gran autoridad académica anunciando, como hace el Papa “urbi et orbi-a la ciudad y el mundo” que era una de las personas más preparadas en urbanismo, con doctorado en la materia y ahora reconoce que no tiene maestría ni doctorado. Es claro que para ser alcalde no se necesitan esos títulos pero es igualmente claro que no se debe mentir a la gente de manera tan descarada y no es suficiente que ahora simplemente reconozca el engaño sin pestañear ni ofrecer excusas. En cualquier lugar del mundo un gobernante que incurra en una de esas situaciones simplemente no es digno de seguir representando a la ciudadanía y dimite de su cargo pero en este caso no se plantea ni siquiera como hipótesis el verbo renunciar, que es el más apropiado.

Por otra parte, el veto al rockero venezolano Paul Gillman, inicialmente invitado a la versión Rock al parque 2017, retirado de la programación por Idartes con el pretexto de evitar problemas con un sector de opinión que venía expresando en las redes sociales su rechazo a la actitud progobiernista del músico en su país, refleja una posición totalmente opuesta a la libertad de expresión y al pluralismo que debe guiar una actividad cultural tan importante a nivel nacional distrital e internacional. Ante esta insólita situación el alcalde, en vez de desautorizar a Idartes, respaldó lo que no es otra cosa que una vulgar censura, sin tener siquiera el valor de reconocer que obedece a una decisión política de  respaldo a la oposición venezolana.

Ya fuera mero credencialismo o “farolería” con lo de sus títulos que no existen,  simple sectarismo político o temor a que se escuchara una opinión distinta a la que agencian los grandes medios de comunicación frente a los problemas de nuestro vecino en el caso del rockero, a pesar de su gran estatura física, el alcalde mostró que le falta grandeza como gobernante y dio más argumentos a los que impulsan su revocatoria.